Estigma se refiere a signos corporales con los cuales se intentaba exhibir algo malo y poco habitual en el status moral de quinen los presentaba. Sera utilizado para referirse a un atributo desacreditador en un individuo. La sociedad establece los medios para categorizar a las personas y el complemento de atributos que se perciben como corrientes naturales en los miembros de cada una de esas categorías. El medio social establece las categorías de personas que en él se pueden encontrar.
Es probable que al encontrarnos ante un extraño las primeras apariencias nos permitan prever en que categoría se halla y cuáles son sus atributos, su identidad social. El carácter que atribuimos es una identidad social virtual. La categoría y atributos que, según puede demostrarse, le pertenecen, es una identidad social real. El extraño que está presente ante nosotros puede demostrar ser dueño de un atributo que lo vuelve diferente de los demás (dentro de la categoría de personas a la que él tiene acceso) y la convierte en alguien menos apetecible. Dejamos de verla como una persona total y corriente para reducirlo a un ser inficionado y menospreciado. Es un estigma. A veces se llama defecto, falla o desventaja. Esto es una discrepancia entre la identidad social virtual y la real. Un individuo puede ocultar su defecto físico, por temor a que su pretendido status físico se vea desacreditado. Un estigma es realmente una clase especial de relación entre atributo y estereotipo. Hay 3 tipos: Las abominaciones del cuerpo. Defectos de carácter del individuo. Estigmas tribales de la raza, nación o religión. En los tres tipos están los mismos rasgos sociológicos: un individuo que podía haber sido fácilmente aceptado en un intercambio social corriente posee un rasgo que puede imponerse a la fuerza a nuestra atención y nos lleva a alejarnos de él cuando lo encontramos, anulando el llamado que nos hacen el resto de sus atributos. Las actitudes y medidas que los normales adoptan hacia los estigmatizados son conocidas. Y la acción social intenta suavizar y mejorar. Creemos que la persona que tiene un estigma no es totalmente humana y así practicamos diversos tipos de discriminación, mediante la cual reducimos en la práctica, sus posibilidades de vida. Construimos una ideología del estigma para explicar su inferioridad y dar cuenta del peligro que presenta esa persona. El estigmatizado tiende a sostener las mimas creencias sobre la identidad que nosotros, la sensación de ser una persona normal.
El rasgo central que caracteriza la situación vital del individuo estigmatizado está referido a la aceptación. Las personas que tiene trato no logran darle el respeto y la consideración que los aspectos no contaminados de su identidad social habían hecho prever y que el había previsto recibir, se hace eco del rechazo cuando descubre que alguno de sus atributos lo justifican. El estigmatizado le será posible intentar corregir lo que considera el fundamento objetivo de su deficiencia. Debe mencionarse, la tendencia a la virtualización resultante del peligro que para el estigmatizado significa caer en manos de servidores fraudulentos que le venden los medios para corregir la elocución, etc. Esto revela los extremos en que están dispuestos a llegar los estigmatizados. Este también puede intentar corregir su condición en forma indirecta, dedicando un enorme esfuerzo personal al manejo de áreas de actividad que por razones accidentales o físicas se consideran inaccesibles para quien posea su defecto. Una persona estigmatizada puede reaccionar a su problema aislándose, carente de feedback (intercambio social con los demás) y podrá volverse desconfiada, depresiva, hostil, ansiosa y aturdida. Tener conciencia de la inferioridad significa que uno no puede dejar de formularse cierto sentimiento crónico del peor tipo de inseguridad, y eso trae como consecuencia ansiedad o algo peor. El temor a que los demás puedan faltarle el respeto a una persona por algo que esta exhibe significa que se sentirá siempre insegura en su contacto con otra gente. Proviene de algo que ese individuo sabe que no puede arreglar, la inferioridad. Por lo tanto, la gente tendrá más aversión y no se sentirá seguro con ellos. El estigmatizado puede descubrir que se siente inseguro acerca del modo en que los normales lo identifican y reciben. Aparece en él la sensación de no saber qué es lo que los demás piensan realmente de el.
El igual y el sabio
La persona estigmatizada es aislada por la sociedad de modo que pasa por ser una persona desacreditada frente a un mundo que no lo acepta. Casi siempre advertirá que existe gente sensible dispuesta a adoptar su punto de vista en el mundo y a compartir el sentimiento de que es humano y esencialmente moral. Hay que considerar dos categorías. El grupo de personas benévolas es el que comparte su estigma. Y Conocedoras por experiencia propia.
Entre sus iguales, el estigmatizado puede usar su desventaja como base para organizar su vida, debiendo resignarse a vivir en un mundo incompleto. Los integrantes de una categoría particular de estigma tienden a reunirse en pequeños grupos sociales. Estos comparten su estigma, y se definen como iguales. El otro grupo es de los sabios, personas normales cuya situación especial los lleva a estar íntimamente informadas acerca de la vida secreta de los individuos estigmatizados y a simpatizar con ellos y que gozan de cierto grado de aceptación y de cortes pertenencia al clan. Las personas sabias son hombres marginales ante quienes el individuo que tiene el defecto no necesita avergonzarse ni ejercer autocontrol, porque sabe que será considerado como una persona corriente. Un tipo de persona sabia es la que cuya sabiduría viene de sus actividades en un establecimiento, que satisface las necesidades de los que tienen estigma como las medidas que la sociedad adopta respecto de estas personas. Otro tipo de persona sabia es la que se relaciona con un individuo estigmatizado a través de una estructura social; esta relación hace que en algunos aspectos, el resto de la sociedad más amplia considere a ambos como una sola persona (ej. padre del invalido) están obligados a compartir parte del descredito de la persona estigmatizada con la cual nos une la relación.
Material de estudio para estudiantes de Psicología y carreras relacionadas.
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Nietzsche, F. - La genealogía de la moral
INTRODUCCIÓN
Según
Sigmund Freud, Friedrich Nietzsche se conocía a sí mismo más profundamente que
cualquier otro hombre que haya vivido o que es posible que viva. Este hondo
autoconocimiento es patente en una serie de libros que han superado la prueba
del tiempo tanto en lo literario como en lo filosófico. Estos libros son
idiosincráticos, fragmentarios, enloquecedores y a veces estimulantes.
Sencillamente desafían cualquier análisis y ningún resumen haría justicia a la
riqueza y variedad de su contenido. Muchos incluyen pasajes que, debe decirse,
son poco más que la perorata de un loco y anuncian su posterior derrumbamiento
moral. Sobre todos arroja una sombra el hecho de que los antisemitas y los
fascistas, entresacándolas, han encontrado citas que apoyan sus opiniones; no
obstante, las ideas que algunos nazis encontraron tan atractivas son, en su
mayor parte, caricaturas de la filosofía de Nietzsche.
LA
GENEALOGÍA DE LA MORAL, una de las obras más importantes de Nietzsche, es de
todas la más próxima, en el estilo a un tratado de filosofía al uso, al menos a
primera vista. En otros libros, como ASÍ HABLÓ ZARATRUSTRA, Nietzsche recurrió
a los aforismos: observaciones cortas y expresivas que obligan al lector a
detenerse y reflexionar y que requieren una lectura especial. LA GENEALOGÍA DE LA
MORAL, por el contrario, consta de tres ensayos, todos sobre un tema afín. El
tema central es el origen de la moralidad: la traducción literal del título del
libro sería SOBRE LA GENEALOGÍA DE LA MORALIDAD, aunque a veces se ha traducido
por SOBRE LA GENEALOGÍA DE LAS COSTUMBRES. La argumentación que lleva implícita
que los conceptos morales que hemos heredado de la tradición cristiana son
actualmente obsoletos e inferiores a sus predecesores paganos. Nietzsche había
proclamado la muerte de Dios en un libro anterior, LA GAYA CIENCIA, «Dios ha
muerto; pero dado el modo de ser de los hombres, seguirá habiendo durante miles
de años cavernas donde se mostrará su sombra» (La gaya ciencia, sección 108).
LA GENEALOGÍA DE LA MORAL es, en parte, una elaboración de las implicaciones
que tiene la ausencia de cualquier Dios y sus consecuencias para la moralidad.
Hemos heredado conceptos morales pasados de moda y basados en las falsas
creencias del cristianismo. Poner al descubierto que los orígenes de estos
conceptos son emociones de amargo resentimiento, parece creer Nietzsche, nos
permitirá verlos como los preceptos paralizadores del alma que son, y seremos
libres para sustituirlos por una perspectiva que engrandezca la vida. Todo
esto, debe recalcarse, va implícito y no se explicita en el texto: la mayor
parte del libro se dedica a analizar los orígenes tanto psicológicos como
históricos de varios conceptos morales clave.
Pero
el objetivo de Nietzsche no es simplemente la sustitución de una moralidad por
otra; quiere poner en cuestión el valor de la moralidad como tal. Si la bondad
moral es poco más que el producto de emociones envidiosas y resentidas, y de la
respuesta de los grupos concretos a sus circunstancias, en lugar de ser una
parte inmutable del mundo natural, ¿qué valor tiene, en último término? No está
claro que Nietzsche de respuesta a la pregunta, pero ese es su propósito.
Fundamentalmente, su metodología es genealógica. Pero ¿qué quiere eso decir?
LA GENEALOGIA
La
genealogía es, literalmente, la acción de rastrear los orígenes familiares para
establecer un árbol genealógico. Nietzsche la utiliza con el significado de
rastrear los orígenes de determinados conceptos, en buena medida examinando la
historia de los cambiantes significados de las palabras. Su formación en
filología (el estudio de las lenguas y de los orígenes de las palabras) lo
equipaba para rastrear los significados cambiantes de las palabras que
investiga. Su aplicación del método genealógico en LA GENEALOGÍA DE LA MORAL
tiene por objeto demostrar que las opiniones recibidas sobre las fuentes de la
moralidad están equivocadas y que, desde el punto de vista histórico, conceptos
tales como la bondad moral, la culpabilidad, la piedad y la abnegación se han
originado a partir de sentimientos rencorosos contra los demás o contra uno
mismo.
No
obstante, se pretende que la genealogía no sólo aporte una historia de estos
conceptos, sino también una crítica de los mismos. Al revelar sus orígenes,
Nietzsche intenta poner al descubierto su dudoso pedigrí y, por lo tanto,
cuestionar el prominente lugar que ocupaban en la moralidad de su tiempo. El
hecho de que los conceptos morales tengan historia anula la opinión de que sean
absolutos y se apliquen a todas las gentes de todos los tiempos. Este enfoque de
la filosofía moral, como la mayor parte del pensamiento de Nietzsche, es muy
discutible, tanto por la metodología como atendiendo a sus supuestos hallazgos.
PRIMER ENSAYO: «BUENO Y
MALVADO», «BUENO Y MALO».
En
el primero de los tres ensayos que componen el libro, Nietzsche expone su
teoría sobre los orígenes de nuestro esencial vocabulario moral para aprobar y
desaprobar: las palabras «bueno» y «malvado», utilizadas en un contexto moral.
Desarrolla estas opiniones mediante la crítica de las opiniones de los
psicólogos ingleses que sostienen que «bueno» se aplicaba en un principio a las acciones altruista, no tanto porque las
acciones fueran en sí mismo buenas, sino porque eran útiles para quienes se
beneficiaban, aquellos a quienes se les hacía bien. Poco a poco la gente olvidó
los orígenes de la palabra y pasó a pensar que las acciones altruistas eran
buenas en sí mismas, en lugar de serlo por sus efectos.
Nietzsche
ataca esta versión que, al igual que la suya, es una genealogía de un concepto
moral. Sostiene que el término «bueno» lo usaba al principio la nobleza, que se
lo aplicaba a sí misma para distinguirse de los plebeyos. Apreciaban su propia
valía; el que no pudiera vivir a la altura de sus nobles ideales era
evidentemente inferior y «malo». En este ensayo Nietzsche utiliza siempre la
distinción entre bueno/malo (contraponiéndola al bueno y el malvado) desde el
punto de vista de la nobleza: las acciones de los nobles son buenas, las de los
plebeyos, por el contrario, malas.
Su
versión de cómo la palabra «bueno» pasó a significar altruista, gira alrededor
del ‘ressentiment’. Nietzsche utiliza la acepción francesa que significa
resentimiento para referirse a los orígenes de los usos modernos de los
términos «bueno» y «malvado». Obsérvese que cuando Nietzsche señala la
oposición entre «bueno» y «malvado», (oponiéndola a la de bueno y malo), ve las
cosas desde el punto de vista de los plebeyos más que desde el de la nobleza:
se refiere al uso moderno de «bueno» para las acciones altruistas y «malo» para
las egoístas.
‘RESSENTIMENT’
El
‘ressentiment’ es la emoción que siente el oprimido. Tal como lo utiliza
Nietzsche ‘ressentiment’, es sinónimo de «resentimiento»; o más bien es una
clase especial de resentimiento. Es la imaginaria venganza a que se entregan
quienes son incapaces de reaccionar contra la opresión mediante la acción
directa. Del odio y el deseo de venganza sentido por quienes fueron tenidos a raya
por la nobleza proceden los elevados valores de la compasión y el altruismo,
según Nietzsche. Con ello se pretende hacer una descripción histórica de lo
realmente ocurrido y penetrar en la psicología de quienes lo llevaron a cabo.
Los plebeyos que no podían aspirar al estilo de vida de la nobleza invirtieron,
en su frustración, el sistema de valores de lo bueno y lo malo. En lugar de la
perspectiva noble sobre la moralidad, los plebeyos pusieron la propia, que
subvertía el statu quo. Según la moralidad de los plebeyos la visión noble de
la vida, basada en el poder y en los valores de los guerreros, era malvada: los
maltratados, los pobres y los humildes eran los buenos.
Nietzsche
atribuye esta «radical revalorización de los valores de los enemigos» a los
judíos y a la tradición cristiana, y la califica de primera revolución de la
moralidad realizada por los esclavos. Sin darnos cuenta, hemos heredado las
consecuencias de esta revuelta, revuelta que ha servido a los intereses de los
oprimidos. Para Nietzsche, la moralidad no es algo determinado para siempre y
que debe ir desvelándose en el mundo; más bien es una creación humana y, por
consiguiente, los términos morales tienen su historia. Historia que está
influida por la psicología humana, así como por los intereses de los distintos
grupos. En la metáfora de Nietzsche, los corderos decidieron que las aves de
presa eran malvadas, con lo que consideraron que ellos, que eran lo contrario
de las aves de presa, debían ser buenos. Es absurdo, comenta, negar a quienes
son poderosos la natural manifestación de su poder. El lenguaje que utiliza en
el libro deja claro que sus simpatías están con las aves de presa antes que con
los corderos.
SEGUNDO ENSAYO: LA
CONCIENCIA
El
tema principal del segundo ensayo es la evolución de la conciencia y, en
especial, de la mala conciencia. Mala conciencia es el sentido de la
culpabilidad con que carga la humanidad moderna todavía y que es necesaria para
la vida en sociedad.
La
esencia de la argumentación de Nietzsche es que el origen psicológico del
sentimiento de culpa es la frustración del instinto. Instintivamente los seres
humanos obtienen placer de sus acciones de fuerza, de su poder, y en especial
de ocasionar sufrimiento. Pero cuando, gracias a la socialización, se impide
que actuemos siguiendo nuestros deseos de ser crueles con los otros, la
manifestación de ese deseo se inhibe y se interioriza. Nos torturamos
interiormente a nosotros mismos con sentimientos de culpabilidad porque la
sociedad nos castigaría si pretendiéramos torturar a otras personas. Este es un
ejemplo concreto del principio general de Nietzsche según el cual todos los
instintos que no se proyectan hacia el exterior se vuelven hacia el interior,
principio que más adelante elaboraría Freud.
En
el curso del examen del origen de la conciencia, Nietzsche señala que el
castigo era originariamente independiente de toda noción de responsabilidad de
las propias acciones: se era castigado simplemente por haber roto un acuerdo
fuera o no la culpa de uno. El significado de la palabra alemana
correspondiente a culpa era «deuda». Los culpables eran quienes no devolvían
sus deudas. Sin embargo, «culpa» se ha convertido en un concepto moral. La
historia oculta del concepto que Nietzsche desvela, pone de manifiesto la contingencia
del uso moderno: podría haber sido distinto y no se trata de «algo dado» por la
naturaleza. Lo que se quiere decir sin decirlo en éste y en otros análisis
sobre el origen de la palabra «bueno» parece consistir en que el origen de los
conceptos morales clave no están establecidos de una vez para siempre, sino que
son susceptibles de transformación mediante actos de voluntad inmensamente
creativos.
TERCER ENSAYO: EL
ASCETISMO
El
tercer ensayo está menos centrado que los dos primeros y va serpenteando de un
asunto a otro. Sin embargo, el tema central resulta razonablemente claro.
Nietzsche se plantea la cuestión de cómo pudo surgir el ascetismo, la filosofía
de la vida que postula la abstinencia y el sacrificio. Es característico de los
ascetas que defiendan la castidad, la pobreza, la autoflagelación, (sea literal
o metafórica), etcétera; deliberadamente dan la espalda a los placeres y
satisfacciones que ofrece la vida. Nietzsche especifica los impulsos ascéticos
de los artistas, de los filósofos y de los sacerdotes. De hecho sugiere que,
visto desde una estrella lejana, nuestro planeta parecería estar atestado de
seres que sienten aversión y asco de sí mismos, cuyo único placer sería el de
infligirse tano daño como les sea posible; no unos a otros, sino a sí mismos.
¿Cómo se ha desarrollado semejante tendencia general? ¿Cómo se ha podido volver
la vida contra sí misma?
Nietzsche
responde, una vez más, en términos de genealogía. El odio por sí mismo fue el
último recurso de los casi impotentes. Frustrados en sus tentativas de ejercer
influencia sobre el mundo, más que cesar por completo de desear, dirigieron sus
fuerzas contra sí mismos. Una de las intuiciones psicológicas más
características de Nietzsche es el gozo que experimentan los seres humanos al
ejercer la crueldad. Esta crueldad no se dirige exclusivamente a los demás;
incluso gozamos al ser crueles con nosotros mismos. El impulso ascético, que
para Nietzsche es una pulsión aparentemente absurda y autodestructiva, es una
especie de autotortura que constituyó el último recurso de quienes no eran
capaces de ejercer su voluntad en el mundo, pero se ha convertido en un ideal
que se debe celebrar.
CRÍTICA DE NIETZSCHE
La falacia genética
Una crítica fundamental a la metodología que
se sigue en LA GENEALOGÍA DE LA MORAL es que incurre en una falacia genética.
La falacia genética es el incierto método de razonamiento que va de lo que algo
era en un determinado momento a lo que es ahora. Por ejemplo, del hecho de que
la palabra «nice» (‘bonito’, ‘agradable’), originariamente significara ‘fino’,
‘delicado’, en el sentido de finas o delicadas distinciones, no se deduce que
sirva para poner de manifiesto nada sustancial sobre el actual uso de la
palabra. O bien, en otro ejemplo, del hecho de que los robles procedan de las
bellotas no se puede concluir que los robles son pequeñas semillas verdosas, ni
que tengan gran cosa en común con las semillas. Algunos críticos han
argumentado que el método genealógico siempre utiliza esta falacia, de modo que
arroja poca o ninguna luz sobre los usos actuales de los términos morales.
No
obstante, aunque en algunos pasajes de LA GENEALOGÍA DE LA MORAL, Nietzsche
parece decir que puesto que determinados conceptos morales se originaron a
partir de sentimientos rencorosos, su valor último queda muy atenuado (y, por
lo tanto, cabe acusarlo aquí de incurrir en la falacia genética); en gran parte
el método se utiliza para poner de relieve que los valores morales no son
absolutos y que tal como han sido revaluados en el pasado pueden volver a
revaluarse. El método genealógico es especialmente eficaz para poner de relieve
que algunos valores que damos por fijados para siempre pueden cambiarse. Este
uso del método no conlleva falacia genética. Para arrojar dudas sobre el
carácter absoluto de los usos morales de la palabra ‘bueno, por ejemplo, basta
sencillamente con mostrar que se ha aplicado de forma muy distinta en el
pasado. No hay necesidad de proponer que, puesto que se ha utilizado de forma
distinta en el pasado debe afectar de alguna manera a sus usos actuales.
Falta de datos
Una
crítica más seria al enfoque de Nietzsche en LA GENEALOGÍA DE LA MORAL es que
en cada uno de los tres ensayos aporta escasas pruebas en apoyo de las
hipótesis. Incluso aceptando que ‘bueno’ pudo utilizarse de forma distinta en
el pasado, o bien que la consciencia y el ascetismo han evolucionado a partir
de deseos frustrados, los datos que presenta Nietzsche al recrear estas
genealogías son extremadamente parcos. Pese a la sagacidad psicológica, sus
análisis, en cuanto descripciones históricas, prácticamente no se apoyan en
nada. Sin datos históricos que respalden sus afirmaciones sobre el origen de
los conceptos morales, no tenemos ninguna razón para creer que su relato
refleje lo verdaderamente ocurrido. Todo lo que puede decirse de la defensa que
hace Nietzsche de esta cuestión es que ha presentado unas descripciones
razonablemente plausibles de lo que podría haber ocurrido, y ha conseguido
sembrar la duda sobre la supuesta fijeza e inmutabilidad de los conceptos
morales que hemos heredado. Quizá lo importante sea comprender que los
conceptos morales pueden cambiar de significado, que son creaciones humanas y
no forman parte de un mundo natural que aguarda a ser descubierto.
Malos usos de sus
ideas
Quizá
la crítica más frecuente a la filosofía de Nietzsche es haber sido citada con
aprobación por antisemitas y fascistas. Por ejemplo, hubo nazis que pensaban
que las ideas del filósofo estaban en concordancia con las suyas. Algunos
pasajes de LA GENEALOGÍA DE LA MORAL, si se toman aislados, podrían
considerarse antisemitas: aunque demuestra de mala gana su admiración por la
revalorización de los valores realizada por los judíos, recalca que fue el
último recurso de los débiles. No puede ocultar su simpatía por la moralidad
aristocrática de los poderosos. Y en su obra filosófica ensalza repetidas veces
el poder, incluso a expensas de los débiles.
No
obstante, hay que examinar dos cuestiones importantes a propósito de la
utilización de sus ideas con fines perversos. En primer lugar, muchos de los
que han utilizado la filosofía de Nietzsche en este sentido han tenido que
distorsionarla para lograrlo. Por ejemplo, aunque frases sueltas de los textos
de Nietzsche podrían considerarse antisemitas, han de contrapesarse a otros
pasajes donde se opone explícitamente al antisemitismo. La segunda cuestión
consiste en que el hecho de que sus ideas parezcan glorificar el poder, eso no
demuestra que sean erróneas. Una de las razones de que la lectura de la obra de
Nietzsche sea tan sugerente es que no deja de carcomer nuestras creencias más
preciadas. Aun si no ha conseguido arruinarnos estas creencias, sus escritos
nos obligan a reflexionar sobre los fundamentos y supuestos en que se cimienta
nuestra vida.
GLOSARIO
«Altruismo»:
Lo que beneficia a otras personas
«Ascetismo»:
La renuncia como forma de vida
«Genealogía»:
El método de explicar un concepto mediante el análisis de su linaje
«Mala
conciencia»: Sentimiento de culpa que nace de la frustración instintiva,
autotortura interior.
«Ressentiment»:
La clase especial de resentimiento que sienten los oprimidos. La imaginaria
venganza a que se entregan quienes son impotentes para actuar contra su opresión.
Marx, K. - Fetichismo de la mercancía
La Fetichización de la mercancía
es la materialización de las relaciones de producción inherentes a la economía
mercantil basada en la propiedad privada sobre los medios de producción.
Esta materialización posee un carácter objetivo. Los nexos sociales
entre los productores privados únicamente se manifiestan en el mercado, en el proceso del cambio de sus mercancías.
Nadie controla ni regula conscientemente estos nexos, que se desarrollan
espontáneamente. Las relaciones entre los productores aparecen como relaciones
entre los productos del trabajo humano.
Esta forma específica de la expresión de las relaciones sociales se halla
condicionada por el peculiar carácter social del trabajo que produce mercancías.
En la producción mercantil basada en la propiedad privada, los frutos del
trabajo son productos de trabajos privados independientes entre si. Al mismo
tiempo, entre los productores privados existe una estrecha conexión y
dependencia recíproca basada en la división social del trabajo. El trabajo de
cada productor de mercancías representa una partícula del trabajo social
global, mas este carácter social de su trabajo únicamente se pone de manifiesto
en el mercado, donde el productor
comprueba si su mercancía es necesaria y por ende, si es necesario su trabajo
para la sociedad. Resulta, pues, que toda mercancía, para obtener un
reconocimiento social, ha de ser equiparada a otra mercancía por ejemplo al oro
con el que ha de ser cambiable en una determinada proporción. Subjetivamente,
los productores de mercancías ven dicha materialización de las relaciones de
producción como una facultad misteriosa e independiente de ellos mismos que
posee una cosa de cambiarse por otras en unas determinadas relaciones
cuantitativas
El carácter misterioso de la forma
mercancía estriba en que proyecta ante los
hombres el carácter social del trabajo de estos, como si fuese un carácter
material de los productos de su trabajo. Las relaciones entre los productores
cobran la forma de relación social entre los propios productos de su trabajo
Los economistas han
descubierto lo que se esconde detrás del valor pero no se han preguntado porque
este contenido reviste aquella forma, porque el trabajo toma cuerpo en el
valor, y la medida del trabajo según su tiempo de duración se traduce en
magnitud de valor producto del trabajo, formula que lleva estampado su estigma
de formula de un régimen de sociedad donde el regimen de producción manda sobre
el hombre, pero la conciencia burguesa lo considera como algo lógico y
evidente”
“La determinación de
la magnitud de valor por el tiempo de trabajo socialmente necesario es el
secreto que se esconde detrás de los valores relativos de las mercancías”
Los trabajos privados que se realizan independientemente los unos de los otros,
aunque guarden relacion de interdependencia, como eslabones de la división del
trabajo, pueden reducirse constamente a su grado de proporción social, porque
en las proporciones fortuitas y sin cesar oscilantes de cambio de sus productos
se impone como ley natural reguladora el tiempo de trabajo socialmente
necesario para su producción
Para esta sociedad de productores de mercancías el regimen
de producción social consiste en comportarse frente a sus productos como
mercancias, es decir como valores, y relacionan sus trabajos privados revestidos
de esta forma material, como modalidades del mismo trabajo humano.
EL ESPEJISMO DEL CAPITALISMO
Marx nos dice que, si la riqueza de las sociedades en las
que domina el modo de producción capitalista se presenta bajo la forma de un
"cúmulo de mercancías", es conveniente ocuparse de la mercancía antes de encontrarla en el
mercado, pues allí se ocultan las relaciones que atraviesan a la mercancía y
que, precisamente la definen como tal.
¿Qué es la mercancía? Es un objeto exterior que en virtud de
sus propiedades satisface necesidades humanas, por lo tanto es útil, posee un
valor de uso. Este valor de uso se hace efectivo en el uso o en el consumo y
siempre debe ser social, útil para otros. Estos valores de uso son el contenido material de la riqueza y en el modo de producción capitalista, son
portadores materiales de valor de cambio.
El valor de cambio se presenta como una relación
cuantitativa, surge del intercambio entre valores de uso cualitativamente
diferentes. El intercambio de
mercancías expresa que hay algo que permanece inalterable, y que es común a los
distintos valores de cambio. Para llegar a ese algo común, se debe
abstraer el valor de uso de la mercancía (ya que es la abstracción lo que
caracteriza el proceso del trabajo humano. Al abstraer las propiedades
sensibles, concretas de ese trabajo, sólo queda trabajo abstractamente humano, trabajo humano indiferenciado. Sólo
queda el gasto de fuerza de trabajo humana. Entonces lo común que se manifiesta
en el intercambio de las mercancías, es su valor como materialización de trabajo humano
abstracto: sólo por él un valor de uso posee valor.
Habiendo encontrado lo que determina el valor en una
mercancía, sabemos cómo medir su magnitud por la cantidad de trabajo contenida
en ella, esta cantidad la medimos por su duración en el tiempo. Entonces, es el tiempo de trabajo socialmente necesario
para la producción de un valor de uso lo que determina la magnitud de su valor.
Este tiempo de trabajo varía con todo cambio en la fuerza productiva de
trabajo. Entonces, para que una cosa sea mercancía tiene que ser un valor de
uso social (producir valores de uso para otros) y debe transferirse a través
del intercambio.
El
mismo proceso de abstracción que se realiza con la mercancía, Marx lo realiza
para dilucidar la naturaleza del trabajo.
Asó, por un lado, tenemos trabajo concreto orientado a un fin que produce
valores de uso y, por el otro, gasto de fuerza de trabajo humana abstracta que
produce valor. No se debe perder de vista el carácter social permanente de este
trabajo abstracto, que
justamente produce valor porque ha sido
homogeneizado, organizado socialmente.
En cuanto al dinero: Un poseedor de mercancías accede al
mercado porque su propia mercancía carece de valor de uso para él. Solo posee
valor de uso para otros .A través del
proceso histórico de extensión y universalización del intercambio (la
repetición constante que hace de él un proceso social regular), proceso que
consolida estas relaciones sociales se
crea la necesidad de encontrar un equivalente general socialmente reconocido a
todas las mercancías.
La forma de equivalente general
quedará adherida a una clase particular de mercancías: el dinero. La
cristalización de la forma dinero consolida la antítesis entre valor de uso y
valor. Es el dinero la expresión de esa antítesis que
oculta la doble transformación: los productos del trabajo en mercancía, y las
mercancías en dinero. Así las mercancías adoptan o se presentan como
cosas exteriores y con vida propias, separadas de los hombres. La expresión más
acabada de este ocultamiento la realiza el dinero, ya que el carácter
específicamente social de los trabajos privados se manifiestan en el
intercambio.
La transformación del dinero en capital se producirá cuando
el poseedor de dinero compra la mercancía fuerza de trabajo, cuyo valor de uso,
tiene la propiedad de ser fuente de valor, de crear valor.
El capitalista produce valores de uso solo porque son
portadores de valor. Pero no solo quiere
producir valor, sino plusvalor. El valor de una mercancía está determinado por
el tiempo socialmente necesario para su producción. El capitalista
compra el uso de una jornada de
trabajo, donde el valor creado supera el valor diario de la fuerza de trabajo.
O sea el que crea el valor y el plusvalor es el trabajador. Se añade un plusvalor
y el dinero se transforma en capital.
El proceso de valorización no es otra cosa que la
prolongación del proceso de formación de valor; el plusvalor surge como un
excedente cuantitativo de trabajo solo por haberse prolongado la duración del
proceso de trabajo.
La transformación del dinero en capital está mediada por la
circulación en tanto es en ella donde se compra la fuerza de trabajo, pero no
ocurre en ella porque el proceso de valorización tiene
lugar en la esfera de la producción. El plusvalor no se produce en la esfera de
la circulación sino que se realiza en ella porque es el lugar donde se encuentran
y relacionan los poseedores de distintas mercancías. En la esfera de la producción se "produce", en la esfera de la
circulación se "realiza", relacionándose en una el capital/trabajo
asalariado y en otra propietarios de distintas mercancías. Así, esta relación
se nos presenta como la ficción jurídica donde propietarios libres y
jurídicamente iguales intercambian distintas mercancías. Si se visualiza
solo la esfera de la circulación, queda oculta la relación de explotación que
enfrenta al capital/trabajo asalariado. La compra y la venta de fuerza
de trabajo se presenta como intercambio de equivalentes: el salario de un
obrero aparece como precio del trabajo, y no como valor de la fuerza de
trabajo, encubriendo la división de la jornada de trabajo en trabajo necesario
y plustrabajo y la apropiación gratuita
de este por parte del capitalismo. Esta ilusión de equivalencia, donde los
individuos son igualados socialmente, no sólo encubre la relación real, sino
que refuerza la conciencia de "libertad e igualdad" de los sujetos
del intercambio.
Las condiciones históricas de existencia del capital surgen
cuando el poseedor de medios de subsistencia y de medios de producción
encuentra en el mercado al trabajador despojado como vendedor de su fuerza de
trabajo.
El proceso histórico muestra la separación del hombre de sus
condiciones objetivas de existencia, la escisión de la unidad originaria
hombre-naturaleza.
El desarrollo de una fuerza material va a separar la unidad
originaria, entendiendo al individuo como lo indivisible: objetividad y
subjetividad. Un grupo se apropia de las condiciones objetivas de otro,
relacionando a un sujeto dominador con un sujeto productivo. La dominación va
cobrando formas particulares en el proceso de escisión, que también es un
proceso de enfrentamientos.
Marx, K. - La alienación
El
concepto de alienación en Marx está tomado de la filosofía de Hegel y
Rosseau.
Para Hegel, la autoconciencia se aliena cuando se antepone a sí misma como
objeto, produciéndose un extrañamiento. Sin embargo, Marx le da un nuevo
sentido al concepto de alienación, aplicándolo al hombre concreto que vive en
una situación histórica concreta.
Para Marx en la sociedad capitalista se produce una desposesión del objeto o
producto del trabajo de tal manera que el obrero o proletario (sujeto activo-productivo)
no es dueño del producto de su trabajo, sino que éste se le expropia por parte
del capitalista, produciéndose un extrañamiento o alienación. El trabajador,
considerado como una mera fuerza de trabajo que participa en el mercado, no se
reconoce propietario del producto de su trabajo; y este producto no se
considera como el objeto de la transformación del obrero sino como una mera
mercancía.
Alienación respecto del objeto del trabajo
El trabajo produce objetos, se
objetiva. Desde el punto de vista del trabajador, esos objetos le son extraños
(no le pertenecen) y hostiles, en cuanto lo dominan y lo esclavizan; la
creación del trabajador se le enfrenta como un poder independiente. Cuanto más
pone de sí el trabajador sobre su objeto, con menos se queda; por eso dice Marx
que la realización del trabajo aparece como desrealización del trabajador.
Alienación respecto de la actividad: el trabajo como tormento
No sólo el objeto de su trabajo,
sino el trabajo mismo, la propia actividad, le resulta ajena al trabajador.
Porque en vez de ser un acto de afirmación de su carácter humano, de libre
desarrollo de las potencias físicas y espirituales, el trabajo deviene una carga, una tortura, un simple medio para
satisfacer necesidades materiales, una actividad forzada bajo la coacción del
hambre La enajenación del trabajo
convierte la acción humana en una tarea animal, y separa las funciones animales
de lo que tienen de humano, haciendo de esa pura animalidad el fin último de la
existencia humana: “.
Alienación respecto de la vida genérica
Para Marx, la vida genérica del
hombre se manifiesta en la actividad mediante la cual se apropia de la
naturaleza, haciendo de ella su “cuerpo inorgánico”, el objeto y el instrumento
de su actividad vital, su “producción práctica de un mundo objetivo”. A
diferencia del animal, que sólo produce bajo el influjo del instinto y obligado
por la necesidad, el hombre “produce incluso libre de la necesidad física y
sólo produce realmente liberado de ella”.
Pero el trabajador, bajo el régimen del trabajo enajenado, no puede ver
su actividad como manifestación de la esencia de su especie, como la libre
producción social del mundo humano, sino sólo como un medio individual para la
mera satisfacción de sus necesidades privadas. Al volverse extraña al hombre su
actividad como especie, desaparece la especie y sólo queda el individuo.
Alienación respecto del otro: el semejante como enemigo
Esta no es sino otra forma que adquiere
la alienación del trabajador como ser
universal, ya que, como afirma Marx, “el individuo es el ser social”.
Pero este ser social está limitado, mutilado, oculto bajo relaciones sociales
que, lejos de potenciar la cooperación de los hombres en la producción de su
mundo, los enfrenta y los transforma en extraños y hasta hostiles uno para el
otro . Así como la creación devora a
su creador, la mercancía al trabajador, el prójimo, el semejante, pasa a ser
para cada individuo una cosa, un medio; las relaciones entre cosas se vuelven antropomórficas,
y las relaciones humanas se cosifican. La
alienación en Marx es un concepto que se opone al concepto de naturaleza
humana: el hombre está alienado porque está desnaturalizado.
Durkheim, E. - Las formas elementales de la vida religiosa
Una religión es un sistema solidario de creencias siguientes y de
prácticas relativas a cosas sagradas, o sea, separadas, prohibidas; creencias y prácticas que unen en la misma
comunidad moral, llamada iglesia, todos los que a ella se adhieren. El
segundo elemento que aparece en nuestra definición no es menos esencial que el
primero; pues, mostrando que la idea de religión es inseparable de la idea de
iglesia, hace presentir que la religión debe ser cosa eminentemente colectiva.
Un postulado esencial de la sociología es que una institución humana no puede descansar ni
el error ni en la mentira, pues en tal caso no podría haber perdurado,
así pues cuando se aborde el estudio de
religiones primitivas hay que pensar que con seguridad estas se sustentan en la
realidad y la expresan a su manera.
Lo que buscamos es encontramos un medio de
discernir la causa de la que dependen las formas mas esenciales del pensamiento
y de la práctica religiosas.
En las
raíces de nuestros juicios existe un numero de nociones esenciales que dominan
nuestra vida intelectual, son lo que se llama categorías del entendimiento: de
tiempo, espacio, genero, cantidad, sustancia, etc, estas son como el esqueleto
de la inteligencia. Pues bien cuando se
analiza las religiones primitivas uno se topa con las mas importantes de estas
categorías, ellas han nacido de la religión y en la religión, son un producto
del pensamiento religioso. La conclusión que se va leer de este libro es
que la religión es algo eminentemente social. Las representaciones religiosas
son representaciones colectivas que surgen en el seno de grupos reunidos y que
están destinadas a mantener, y rehacer ciertas situaciones mentales de ese
grupo. Pero entones si las categorías
son de origen religioso, tiene por ello que participar de la naturaleza común
de todos los hechos religiosas, deben ser sociales, productos del pensamiento
colectivo. Las categorías expresan situaciones sociales, así por Ej. no
es mi tiempo el que está organizado, está pensando para todos los hombres de una
civilización y la actividad colectiva.
Las categorías son representaciones
esencialmente colectivas, traducen por ello antes que anda estados de la
colectividad, dependen del modo que está constituida, organizada, de sus
instituciones religiosas, etc. En cualquier coyuntura si los hombres no se
entendieran sobre cosas esenciales sino tuvieran una concepción homogénea de
tiempo, espacio, y demás, todo acuerdo entre las inteligencias sería imposible.
Para poder vivir se necesita no solo de un conformismo moral suficiente, sino
también lógico.
Las categorías no traducen originalmente mas
que estados sociales, si luego se desplazan al resto de la naturaleza juegan el
papel de símbolos, pero bien fundamentados en todo caso, su origen social no
hace mas que pensar que están fundadas en la naturaleza de las cosas. Y para
saber de que están hechas estas concepciones no basta con interrogar nuestra
conciencia hay que mirar fuera de nosotros, mirar la historia.
Importante es para Durkheim el tema de que la realidad que las mitologías nos han
presentado en formas diferentes, es la sociedad. Y si la acción domina
la vida religiosa es porque la sociedad constituye su fuente originaria.
Además si la religión ha engendrado todo lo
que es esencial a la sociedad, si la vida religiosa constituye la expresión
eminente y abreviada del conjunto de la vida colectiva (por Ej. las reglas
morales y jurídicas no se han distinguido de ella hasta tarde), es porque la
idea de sociedad constituye el alma de la religión.
A través de
las mitologías y teologías se ve aparecer claramente la realidad, aunque
agrandada, transformada, idealizada. El origen de esto se
halla en que la vida colectiva al alcanzar cierto grado de efervescencia,
cambia las condiciones de la act. psíquica, el hombre se siente transformado y
a consecuencia de esto cambia el medio que le rodea.
Pero al mostrar la religión como algo social
no hay que entender por esto que traduce a un lenguaje diferente formas
materiales de la sociedad y necesidades inmediatas, para que aparezca es necesario que se produzca una síntesis sui generis
de las conciencias individuales, y esta síntesis da lugar a todo un mundo de
ideas, sentimientos, que una vez en vida siguen sus leyes propias. No
deja de ser claro que la religión es social también en cuanto se nota que la fe
se apagaría rápidamente si permanecería sola. En cuanto al culto individual de
la religión se explica porque las fuerzas religiosas a las que se dirige no son
sino individualizaciones de las fuerzas colectivas.
Por lo demás hay algo eterno en la religión destinado a sobrevivir .El culto.
No puede haber sociedad que no sienta la necesidad de conservar y reafirmar a
intervalos regulares, los sentimientos e ideas colectivos, por medio de
reuniones, y los procedimientos que emplean no difieren en naturaleza de las
ceremonias religiosas.
Pero la fiesta, el culto no constituyen el
todo de la religión. Esta también es un sistema de ideas cuyo propósito es
expresar el mundo. La religión se esfuerza en traducir las realidades a que se
refiere a un lenguaje, inteligible que no difiere en esencia del de la ciencia,
es claro que las nociones esenciales de la lógica tienen un origen religioso.
El
pensamiento científico es una forma mas perfeccionada del pensamiento
religioso, y la ciencia tiende a sustituir la religión en todo lo que concierne
a funciones cognitivas e intelectuales. El conflicto esta
en que la ciencia quita el derecho a la religión a dogmatizar sobre la
naturaleza de las cosas.
Hemos dicho que en la religión hay algo
eterno: el culto, pero los hombres no podrían celebrar ceremonias en las que no
vieran una razón de ser, para mantenerla o expandirla, debe hacer su teoría,
aunque una teoría de este tipo estaría sin duda obligada a apoyarse en las
diferentes ciencias a partir del momento en que existen, aun expresando el
derecho de ir mas allá de la ciencia debe empezar por conocerla e inspirarse en
ella, la fe ya no disfruta de la hegemonía que tenia en otros tiempos sobre el
sistema de representaciones que se pueden seguir llamando religiosas.
Si las nociones fundamentales de la ciencia tienen un origen religioso,
como ha podido engendrarlas la religion? En una primera
aproximacion no se perciben las relaciones
entre la logica y la religion, dado que la realiad expresada pro el
pensamiento religioso es la sociedad, la pregunta se debe plantear en terminos de
¿ que es lo que ha podido hacer que la
vida social sea una fuente tan importante de la vida logica? Pues parece
que nada le auguraba tal papel, es evidente que los hombrs no se asociaron para
necesidades de orden especulativo.
El
pensamiento, argumenta, es la forma de expresar la sociedad. La materia del pensamiento lógico, continúa,
es hecha de conceptos y ellos son mucho más que una idea general que no se caracteriza
exclusivamente por la extensión mayor de las representaciones que lo
constituyen.
Refiere que el concepto, es obra de la comunidad y le enfatiza justamente como
el medio de intercambio a través del cual se produce el coloquio intelectual
entre los hombres, como la vía por medio de la cual las inteligencias se
comunican.
Los conceptos incrementan aquello que nuestra experiencia personal nos puede enseñar,
todo lo que la humanidad acumuló de sabiduría y de ciencia en el decursar de
los siglos.
Partiendo de los conceptos este autor enfatiza el papel de las
categorías y el rol del lenguaje. Refiere que las categorías son conceptos
particulares que desempeñan en el conocimiento una función preponderante, como
cuadros permanentes de la vida mental y que el lenguaje, conformado por el
sistema de conceptos y categorías y producto de la elaboración colectiva,
explica la manera por la cual la sociedad, en su conjunto concibe los objetos
de la experiencia. "El concepto es sino universal, por lo menos
universalizable en tanto me es común con otros hombres o al menos les puede ser
comunicado"
Destaca el autor que el concepto es una representación esencialmente
impersonal que no trae la marca de ninguna inteligencia particular, porque es elaborado
por una inteligencia única en la cual todas las otras se encuentran y de alguna
forma vienen a alimentarse. Ellos, refiere,
son más estables que las representaciones individuales porque mientras
el individuo es sensible aún a las pequeñas mudanzas que se producen en su
medio interno o externo, sólo
acontecimientos de suficiente gravedad pueden afectar el equilibrio mental de
la sociedad.
En la mayoría
de las veces, señala, los conceptos son ideas generales que explican categorías
y clases más que de objetos particulares y son resultado de representaciones colectivas de las cuales jamás fuimos
testigos. "...cuando conocemos algunos de los objetos a que este se
refiere, tal no se da sino a títulos de ejemplos particulares que vienen a
ilustrar la idea, pero que por sí solos jamás habrían sido suficientes para
constituirla" (p.513).
En el énfasis de lo colectivamente representado en los conceptos,
Durkheim plantea que la conciencia colectiva, por ser una "conciencia de
conciencias", es la forma más elevada de la vida psíquica, la sitúa fuera
y encima de las contingencias individuales y locales y ve en ese aspecto
"permanente y esencial" que se fija en nociones comunicables. Habla
de una continua y sucesiva separación
entre lo social y lo individual, "lo subjetivo", y agrega que ello
está condicionado no por cosas extrasociales sino por una vida social de género
nuevo que se desarrolló cada vez más.
Se puede
entreveer ahora lo que corresponde a la sociedad en la génesis del pensamiento
lógico, este último solo es posible a aprtir del momento en que por cencima de
las representaciones fugitivas que debe a la experiencia sensible, el hombre
haya llegado a concebir todo un mundo de ideales, terreno compún de acuerdo de
distintas inteligencias. La vida logica suipone que existe una verdad mas alla
de las apariencias,pero tal concepción, en que experiencia se fundaba?: es en
la experiencia colectiva, el pensamiento impersonal se ha revelado a la
humanidad bajo la fiorma de pensamiento colectivo y no se ve porque otra via
podria haberse realizado tal revelación.
Objeciones al
margen hay que tener en cuenta que si bien la impersonalidad del concepto puede
ser consecuencia de su objetividad, la mayor parte de los conceptos los
recibimos del lenguaje, es decir de la experiencia compun, o sea que no son
cientificamente elabroados y criticados. Una representación colectiva por el
solo hecho de ser colectiva presenta ya garantías de objetividad, pues no sin
razón ha podido generalizarse y mantenerse con suficiente persistencia, incluso
se puede decir que los conceptpos cientificamente elaborados no son creidos
sino armonizan con otras creencias, si en la actualidad basta con que lleven la
impronta de la ciencia esto es por fe, fe que no difiere de la religiosa, ya
que el valor de la ciencia es una idea que se construye colectivamente.
Pasamos a otro
punto: Los conceptos son sociales en dos sentidos, no solo provienen de la
sociedad sino que las cosas que expresan son sociales. La categoria de género
ha empezado por no distinguirse del concepto de grupo humano, es el ritmo de la
vida social lo que está en la base de la categoría tiempo ( convocatorias a
fiestas experidiciones implican fechas un tiempo), es el espacio ocupado por la
sociedad el que dio la materia prima de la categoria de espacio ( para prevenir
roces es preciso asignar a cada grupo su espacio). Asi pues surge la pregunta
de ¿como es que se han tomado de la sociedad los modelos a partir de los cuales
se construyeron? La respuesta es que se trata de conceptos eminentes que
cimplen un papel preponderanet en el conocimiento, son los cuadros permanentes
de la vida mental y para abarcar un tal objeto es precidos que se hallan
formado a partir de una realidad de igual amplitud. Además dado el mundo q expresa
la totalidad de los conceptos ( la sociedad) solo esta puede proporcionarnos
las nociones de tipo general
En resumen la
sociedad no es en absoluto el ser ilogico incoherente que se gusta
frecuentemente ver en ella. Muy pro el contrario la conciencia colectiva es la
forma mas elevada de la vida psíquica, pues es una conciencia de conciencias.
Todo misterio
desaparece a partir del momento en que se haya reconocido que la razón
impersonal no es sino otro de los nombres que se da al pensamiento colectivo. En
una palabra, hay algo impersonal en nosotros porque hay algo social en nosotros
Durkheim, E. - Las reglas del método
La base
del método sociológico que propone Durkheim es tratar los hechos sociales como si fueran cosas y ha provocado
varias contradicciones.
La
cosa se opone al concepto de idea,
como lo que se conoce desde el exterior se opone a lo que se conoce por vías
del interior, de la introspección, al hablar de cosa el conocimiento no puede
aventurarse sino es a condición de salir de si mismo por vía de la observación
y la experimentación, tratar a los hechos de cosas no es clasificarlos en tal o
cual categoría de lo real, sino observar ante ellos cierta actitud mental, es saber que sus características como las
causas de las que dependen no se pueden descubrir por la introspección. Cuando ponemos a hacer de ellos ciencia los
hechos propiamente dichos son desconocidos, cosas ignoradas porque las
representaciones que hemos podido hacernos nosotros de ellos están hechas sin
método ni crítica, carecen de valor científico.
Se
objeta que como los hechos sociales son obra nuestra no tendríamos mas que
darnos cuenta de nosotros mismos para saber su génesis, pero se pasa por alto así que la mayor parte de las
instituciones sociales son legadas, no hemos intervenido en ellas y
difícilmente podamos cambiarlas, y por tanto no es interrogándonos a nosotros
mismos como descubriremos las causas. Mas teniendo en cuenta que aun de
nuestros propios actos mal podemos dar cuenta, cuando por ejemplo creemos
obedecer a la razón y somos esclavos de prejuicios irracionales, creemos actuar
desinteresadamente y lo hacemos por egoístas, etc.
Otra posición discutida es
la de presentar los fenómenos sociales
como externos a los individuos, pero acá debe tenerse en cuenta que como
en todos los reinos de la naturaleza ( y esto es indiscutido) cada vez que se
combinan unos elementos cualesquiera dan lugar a fenómenos nuevos, el todo es
mas que la suma de las partes, la vida es así, esta en el todo y no en las
partes no puede descomponerse y esto es aplicable a los hechos sociales son mas
que la suma de sus individuos ( entre otras cosas). Si ,como se reconoce, esta síntesis sui
generis que constituye toda sociedad produce fenómenos nuevos diferentes de los
que hay en las conciencias solitarias es preciso admitir que los hechos
específicos residen en la sociedad misma que los produce y no en sus partes
individuales, son exteriores a estas.
Los hechos sociales no
difieren tan solo en calidad de los hechos psíquicos, tienen otro sustrato, no dependen de las mismas
condiciones, son representaciones de otra clase, tienen leyes propias, entonces
la sicología y la sociología son dos ciencias distintas al margen de las
relaciones que pueda haber entre ellas.
Para comprender la forma
en que la sociedad se representa a si misma y al mundo que la rodea hay que
considerar la naturaleza de las sociedad, no la de sus partes.
Los hechos sociales
consisten en maneras de hacer o
pensar, y son reconocibles por ser
susceptibles de ejercer sobre las conciencias individuales una influencia
coercitiva (en virtud de la que se imponen) Se ha reprochado a esta
definición ser de carácter filosófico anticipatorio a las conclusiones de la
ciencia, pero esto no es eso sino una delimitación
del campo, saber de que manera es posible reconocer los hechos, también
se ha reprochado no expresar todos los caracteres del hecho y por tanto de no
ser la única posible, pero no hay nada de inconcebible en el hecho de que se
pueda caracterizar de maneras diferentes, porque no hay motivo para que haya
una sola propiedad distintiva, lo que importa es elegir la que mejor parezca
para el fin que se propone. Lo que es
preciso es que las características de que nos sirvamos sean discernibles de un
modo inmediato y puedan ser percibidas antes de la investigación.
También
se acusa a la definición a la vez de estrecha, de ser demasiado amplia y abarcar
casi todo lo real, en efecto, se dice todo medio físico ejerce sobre los seres
que lo sufren su acción, y todos se ven obligados a adaptarse al mismo, pero
hay entre estos modos de coacción toda la diferencia que separa un medio físico
y un medio moral. La presión ejercida por cuerpos sobre cuerpos o incluso
voluntades no puede ser confundida con la que ejerce un grupo sobre la
conciencia de sus miembros, lo especial
de la coacción social no son son ciertas ordenaciones moleculares sino el
prestigio del que se hallan envestidas ciertas representaciones, cierto
es que las costumbres individuales o hereditarias tienen en algunos aspectos
esta propiedad, pero las creencias y prácticas sociales actúan sobre nosotros
desde el exterior, tienen una realidad exterior, son cosas que tienen
existencia propia, el individuo las encuentra completamente formadas y
difícilmente pueda hacer algo mas que adaptarse a ellas. El individuo desempeña
un papel en su génesis, pero para que haya hecho social es necesario que participen
varios individuos que hayan mezclado sus acciones y esta combinación haya
producido algo nuevo, síntesis que s encuentra fuera de cada uno de
nosotros.
Hay una palabra que
expresa bien esta manera de ser especial, es la palabra institución, se puede llamar así a todas las creencias y a todos
los modos de conducta instituidos por la colectividad, entonces se puede
definir la sociología diciendo que es la ciencia de las instituciones, de su
génesis y su funcionamiento.
Muchas réplicas han tenido
lugar por no admitir o hacerlo con reservas el principio fundamental: la realidad objetiva de los hechos sociales,
tienen una naturaleza constante que no depende del arbitrio individual y de la
cual se derivan relaciones necesarias, este es en definitiva este el principio
sobre el que todo reposa.
Por
otra parte las resistencias pueden hallar causa en la supervivencia del postulado antropocéntrico, disgusta al
hombre renunciar al poder ilimitado que él se ha atribuido sobre el orden
social, y admitir que existen verdaderas fuerzas colectivas que este esta
condenado a sufrir sin poder modificar.
Capitulo 1.
El método de Durkheim
se construye para estudiar los hechos sociales. Por lo tanto es del todo
procedente que destine el primer capítulo a la definición de los que él
denomina hecho social. A su vez
es fundamental ya que constituye el objeto de estudio específico de la
sociología que le permite ser una ciencia autónoma.
Definición del hecho social : "Es hecho social (I) toda manera de hacer,
fija o no, susceptible de ejercer sobre el individuo una coacción exterior; o
también que (II) es general dentro de la extensión de una sociedad dada a la
vez que tiene una existencia propia, independiente de sus manifestaciones
individuales."
esta definición
establece dos criterios de distinción para detectar un hecho social a partir de
una definición a priori. Estos
no son más que dos formas de abordar al hecho social, se cruzan en muchos
puntos y no son antagónicas, al contrario, son solidarias.
Criterio de
coerción
Por definición,
coacción debe ser exterior. La
exterioridad es una propiedad distintiva del hecho social. "Cuando yo cumplo mis funciones de padre,
esposo, o ciudadano, ejecuto los compromisos que he contraído lleno de deberes
que son definidos, fuera de mí y de mis actos, en el derecho y en las
costumbres. Aun cuando están de acuerdo con mis propios sentimientos y sienta
interiormente su realidad, ésta no deja de ser objetiva; porque no soy yo quien
los ha hecho, sino que los he recibido por medio de la educación Del mismo ocurre con el sistema de signos que se
utiliza o la religión, si existían antes que el individuo es porque existían
fuera de él.
El hecho social ejerce una coacción sobre el individuo. "Sin duda, cuando yo
estoy completamente de acuerdo con ellos, esta coacción no se hace sentir o lo
hace levemente y por ello es inútil. Pero no deja de ser un carácter intrínseco
de estos hechos, y la prueba es que ella se afirma desde el momento en que
intento resistir".
Sin embargo existen
hechos sociales que todavía no cobran una organización definida en un código
penal, por ejemplo. "Hay otros
hechos que sin prestar estas formas cristalizadas, tienen la misma objetividad
y el mismo ascendiente sobre el individuo. Es lo que se denomina corrientes
sociales". Cita como ejemplo de las mismas, las asambleas y el
comportamiento del individuo en las mismas. "Aun en el caso de que hayamos colaborado espontáneamente a la emoción
común, la impresión que hemos recibido es muy distinta de la que hubiésemos
experimentado si hubiésemos estado solos. Además, una vez que la asamblea de ha
separado, que han cesado de obrar influencia sociales sobre nosotros y una vez
que nos encontramos de nuevo solos, los sentimientos que hemos tenido nos hacen
el efecto de algo extraño, donde no nos reconocemos". Estas
corrientes pueden desarrollarse hasta convertirse en movimientos de opinión más
duraderos.
Criterio de
generalidad
Este segundo criterio
sólo es concebible cuando se tiene conciencia de las propiedades enumeradas en
el primer criterio. La sola generalidad
de un fenómeno es un criterio necesario, mas no suficiente para calificarlo de social. Aplicar ese
calificativo a un fenómeno porque se encuentra en todas las conciencias
individuales es confundir al hecho social con sus encarnaciones individuales.
Lejos de esto, lo que constituye al
hecho social "son las creencias,
las tendencias, las prácticas del grupo tomado colectivamente; en cuanto a las
formas que revisten los estado colectivos reflejándose en los individuos son
cosas de otra especie". Un hecho social "
si es general, es porque es colectivo (es decir, mas o menos obligatorio) (...) Está en cada parte porque está en el todo, pero no está en el todo porque
esté en las partes". Esto es ostensible cuando se trata de
creencias y prácticas heredadas por completo, envestidas de una autoridad que
la educación nos enseño a respetar y reconocer, pero también es válida para
aquellas creadas por nosotros. Un sentimiento colectivo que surge de una
asamblea no expresa simplemente lo que había de común entre todos los
sentimientos individuales. Es la resultante de la vida común, un producto de
acciones y reacciones que se originan entre las conciencias individuales; y si
encuentra eco en cada una de ellas es en virtud de la energía especial que él
debe precisamente a su origen colectivo. Si todos los corazones vibran al
unísono no es debido a una concordancia espontanea y preestablecida, sino a que
una misma fuerza los mueve en idéntico sentido".
En el seno de la
sociedad algunas maneras de pensar o de obrar " adquieren, debido a la repetición, una especie de consistencia que las
precipita, por así decirlo, y las aísla de los acontecimientos particulares que
las reflejan. Toman así un cuerpo, una forma sensible que le es propia y
constituyen una realidad sui generis, muy distinta de los hechos individuales
que la manifiestan". La química tiene un método para separar el
producto del proceso de la precipitación. La sociología no posee métodos análogos a estos para "separar al hecho social de toda mezcla para
observarlo en estado de pureza". Durkheim propone la estadística.
Al tomarlas numéricamente por la tasa media anual aísla al hecho social de sus
manifestaciones particulares. "Porque,
como cada una de estas cifras comprende indistintamente todos los casos
particulares,. Lo que expresa es un
estado determinado del alma colectiva".
"Llegamos, pues, a representarnos de una
manera precisa el campo de la sociología. No comprende más que un grupo
determinado de fenómenos. Un hecho
social se reconoce por el poder de coacción externo que ejerce o es susceptible
de ejercer sobre los individuos; y la presencia de este poder se
reconoce a su vez por la existencia de una sanción determinada, sea por la resistencia que el hecho opone a
toda empresa individual que tienda a violarlo. Sin embargo, se le puede definir
también por la difusión que presenta en el interior del grupo. Por otra parte,
esta segunda definición no es más que otra forma de la primera; porque si una
manera de conducirse, que existe fuera de las conciencias individuales, se
generaliza, no puede ser más que imponiéndose". En este punto
critica el sistema de la imitación de Tarde como motor de la génesis de los
hechos colectivos.
Durkheim finaliza el
capítulo con una aclaración sobre la diferencia entre maneras de ser y maneras de hacer.
Los hechos sociales que poseen como base las maneras de hacer, se los denomina
de orden fisiológico. Las maneras de ser hacen referencia al sustrato de la
vida colectiva (las formas de vivienda, la distribución de la población, las
vías de comunicación, etc.) y los hechos sociales que tienen como base estas
maneras de ser, se denominan de orden morfológico. Estas presentan el mismo
rasgo que las maneras de hacer, se le imponen al individuo. "Si la población se amontona en nuestras
ciudades en lugar de dispersarse por los campos, es porque hay una corriente de
opinión, un impulso colectivo que impone a los individuos esta concentración".”ya
no elegimos ni como vestirnos” De este modo se ve que entre hechos de orden
morfológico y de orden fisiológico no hay más que una diferencia de grado.
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