Fernández, A.M. - La demanda por los grupos


Texto extraído de "El campo grupal. Notas para una genealogía"

La ilusión de los orígenes

La psicosociología nació en el cruce de numerosas disciplinas ya formadas o en curso de formación. El conjunto de conocimientos cuya preocupación son los grupos humanos tiene uno de sus pun­tos de origen en la imperiosa demanda proveniente de la práctica social empresarial, con particular localización en los Estados Uni­dos en los años 20.
Las primeras intervenciones que luego darán lugar a la microso­ciología o estudio de los pequeños grupos, fueron las de Elton Ma­yo 1924. Los individuos que componen un taller no son simplemen­te individuos sino que conforman un grupo, dentro del cual han de­sarrollado "redes iníormales" vínculos entre ellos, como así también con los superiores y con los reglamentos de la empre­sa. Su mejor rendimiento depende más de la interrelación afectiva entre ellos que de las mejoras en sus condiciones de trabajo.
Aparece por primera vez el planteo de una moral de grupo

La dinámica de grupos

Kurt Lewin, en 1930 aportó principios de la Gestaltheorie al estudio de la personalidad y posteriormente al estudio de los grupos. Lewin explicará la acción individual a partir de la estructura que se establece entre el sujeto y su ambiente en un momento determinado.  Tal estructu­ra es un campo dinámico, es decir un sistema de fuerzas en equili­brio.  Cuando el equilibrio se quiebra, se crea tensión en el indivi­duo, y su comportamiento tiene por finalidad su restablecimiento.
En 1938 utiliza el método experimental para trabajar la noción de campo dinámico
Habían partido de una hipó­tesis: la frustración ocasiona la agresión; pero al concluir la expe­riencia pudo observarse que las reacciones agresivas variaban se­gún los climas grupales, dependiendo esto del estilo de coordina­ción.
El grupo es un todo cuyas propiedades son diferentes a la suma de las partes.  El grupo es un campo de fuerza en "equilibrio casi estacionario" Este equilibrio no es estático, sino dinámico, resultante de un jue­go de fuerzas antagónicas: por un lado, las fuerzas que constituyen las partes en un todo; por otro las fuerzas que tienden a desintegrar al conjunto.
Para Kurt Lewin, el grupo es una realidad irreductible a los individuos que la componen, más allá de las simili­tudes o diferencias de objetivos o temperamentos que pudieran pre­sentar sus miembros. Aquí se diferencia de aquellos que plan­tean el factor constitutivo del grupo, en mera afinidad entre sus in­tegrantes.
El funcionamiento del grupo se explica por el sistema de inter­dependencia propio de dicho grupo en determinado momento, sea éste funcionamiento interno o referido a la acción sobre la realidad exterior
La teoría de Lewin ofreció una gran posibilidad de estudio de los grupos e hizo posible la consolidación de las "técnicas de laboratorio social" y la "Investigación-Acción
P. Sbandi plantea que la concepción lewiniana del grupo co­mo un todo significa el abandono de la posición que coloca al in­dividuo en primer plano.  Señala sin embargo, que si bien Lewin acentúa la interdependencia de, los miembros, mantiene invisibles los presupuestos sobre los que se funda tal interdependencia.

Criterios epistémicos de Kurt Lewin

Elton Mayo, Kurt Lewin a partir de ellos y sus continuadores se desarrolla una nueva disciplina, la Microsociología. 
Para K. Lewin un grupo es un conjunto de personas reunidas por razones experimentales o de su vida diaria, para realizar algo en común y que establecen relaciones entre sí; conformarán de esa manera una totalidad que produce mayores efectos que los mismos individuos aislados.  Es decir que el grupo es irreductible a los individuos que lo componen, en tanto éstos es­tablezcan un sistema de interdependencia; en esto radicará la fuer­za o dinámica de un grupo.
Primer momento epistémico: el todo es más que la suma de las partes
La pregunta por el grupo, en tanto "todo más que la suma de las par­tes" se ha constituido en un interrogante clásico en la historia de la llamada Psicología de los Grupos.
El tratamiento de la relación todo-partes ha tenido diferentes for­mas de abordaje.  Planteos estructuralistas posteriores a la Gestalt, indicaron que el problema no pasaría por comprobar que el todo fuera más que la suma de las partes, o igual, sino si en ese todo ­las partes organizan relaciones, y qué tipo de relaciones conforman (ya sea entre ellas o entre las partes y el todo).  Para un inte­rés estructuralista, la relación todo-partes se inscribió posterior­mente en la necesidad de delimitar una estructura subyacente, de la cual todo movimiento grupal es efecto.
Deleuze y Guattari, piensan el todo como producido, como una parte al lado de las partes que ni las unifica ni las totaliza sino que se aplica a ellas organizando relaciones transversales entre elemen­tos que mantienen toda su diferencia en sus propias dimensiones.

Análisis de la demanda

Ya en una etapa de gran empresa los empresarios comienzan a comprender la necesidad de regular la producción en todos sus aspectos: maquinaria, mano de obra, distribución.
La "holga­zanería" del obrero. los técnicos de grupo, se volverán cada vez más imprescindibles" en una "cultura" indus­trial que implementará la sociedad de consumo como alternativa para salir de una de sus crisis económicas más severas.
Desde E. Mayo y K. Lewin se organiza una disciplina: la Diná­mica de Grupos; desde su inicio acoplará campo de análisis y campo de intervención; las primeras investigaciones sobre grupos surgen en respuesta a una demanda económico-política, dando lu­gar al "Dispositivo Grupal".  Como función principal responder a una urgencia; el dispositivo tiene pues una función estratégica domi­nante"
¿Cual urgencia? Sin duda, mantener y mejorar el nivel de pro­ducción de la gran empresa, estimulando las relaciones informales entre los operarios. La Dinámica de Grupos se expandirá rápidamente por diversos campos: empresarial, educacional, de mercado, etcétera. 
El momento y el lugar en que surgió la Dinámica de Grupos no fueron accidentales. 
Esta demanda por los grupos se produce en un cuerpo social agitado, momento de auge de las luchas populares. 
Junto con otras formas de abordajes grupales, como por ejemplo el psicodrama psicoanalítico, los grupos operativos fueron instrumentos claves para el trabajo en los espacios públicos.  En tal sentido constituyeron un fuerte anclaje emblemático para aquellos jóvenes profesionales de la salud que luego se denominaron trabaja­dores de la salud mental.
En el surgimiento de toda disciplina hay una urgen­cia histórica que la hace posible y "necesidades" sociales que orien­tan su desarrollo; es decir, que no hay excesivo azar en el "socius”       Por lo tanto el análisis de un campo disciplinario deberá pensarse en tanto con­juntos de conocimiento que produce dicho campo, elucidando có­mo se articulan estas producciones de conoci­miento con los juegos de poder e interrogándose en qué estrategias de saber-poder desarrollarán sus prácticas sociales los técnicos.
Los dispositivos grupales que se produjeron desde Mayo-Le­win, debieron mantener en la invisibilidad los atravesamientos institu­cionales, políticos e ideológicos en los que, sin embargo, quedaron inscriptos tanto sus discursos de la grupalidad como sus intervenciones técnicas.

El nacimiento de lo grupal

Dispositivo de los Grupos se refiere a la aparición histórica -a partir de 1930,1940 aproximadamente- de ciertos criterios en virtud de los cuales comenzó a pensarse en artificios grupales para resolver algunos conflictos que se generaban en las relaciones Sociales.  Ad­quieren visibilidad conflictos humanos en la producción económica, en la salud, en la educación, en la familia y las instancias orga­nizativas de la sociedad pasan a considerar estas cuestiones como parte de los problemas que deben resolver.
Las tecnologías previamente existentes son consideradas ineficaces los conflictos puestos de manifiesto exigen otras formas intervención y especialistas adecuados a tales fines.
Se inventa una nueva tec­nología, el Dispositivo de los Grupos, que cuenta con varias localizaciones fundacionales, que crean las condiciones para la institucionaliza­ción de tecnologías grupales en los más variados campos de apli­cación. 
En cambio, cuando se utiliza la expresión dispositivos grupales se hace referencia a las diversas modalidades de trabajo con grupos que cobraron cierta presencia propia en función de las caracterís­ticas teórico-técnicas elegidas, como también de los campos de aplicación donde se han difundido
Los dispositivos grupales forman parte del Dispositivo de los Grupos, se inaugura una modalidad que abre espacios de un núme­ro numerable de personas para la producción de efectos específicos en diversas formas de intervenciones institucionales.
Los grupos no son lo grupal.
El número y el grado de dispersión del gru­po deben ser limitados.  El hecho de que el grupo se constituya en un lugar determinado y en un momento determinado, es importante por las razones mecánicas señaladas, pero no tiene mayor significado para la producción de fenómenos de grupo; la idea de que ello sea significativo surge de la impresión que establece que una cosa co­mienza en el momento en que su existencia se hace palpable, la existencia de la conducta de grupo se hace evidentemente más fácil de demostrar, y aun de observar, si el grupo se constituye como tal.
Se presentan hasta aquí dos niveles de existencia de los grupos: el primero fáctico, en tanto hechos sociales; el segundo del campo disciplinario
La microsociología al instituir dispositivos grupales localizó uno de los nacimientos a lo grupal.  Antes de ella, los grupos estaban ahí, en una inmediatez tal, que no se veían.

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