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Textos y Resúmenes de Psicología

Material de estudio para estudiantes de Psicología y carreras relacionadas.




Las reacciones neurótica agudas o crisis de angustia son frecuentes, las ha sufrido cualquier persona a pequeña escala. Se asocia una sensación de miedo intenso con manifestaciones somáticas, a veces en primer plano: sudores, temblores, palpitaciones, trastornos respiratorios, vértigos, diarreas, dolores abdominales, etc., vividas en un contexto de demencia, El sujeto puede estar agitado, nervioso con síntomas somáticos engañosos, a veces un falso infarto, por ejemplo.


Generalmente son reacciones a grandes shocks emocionales (catástrofes, accidentes), a situaciones penosas o dramáticas (Exámenes, duelos, frustraciones masivas) o al dolor físico.


Las neurosis son enfermedades de la personalidad caracterizadas por conflictos intra-psiquicos que inhiben las actuaciones sociales, perturban más el equilibrio interior del sujeto que alteran sus relaciones con la realidad, en este sentido, son enfermedades mentales relativamente "menores", contrariamente a las psicosis.


Síntomas neuróticos.


Son trastornos del comportamiento, de los sentimientos y de las ideas que sirven para luchar contra la ansiedad, expresando al mismo tiempo un conflicto interno. los más frecuentes son los trastornos la sexualidad (impotencia y frigidez sobre todo), la inestabilidad del humor, los trastornos del sueño, el estado permanente de fatiga.


Él Yo neurótico es Un yo que no ha resuelto los problemas de su identificación y que está en conflicto consigo mismo. El neurótico es siempre o casi siempre Un ser cuyo carácter es patológico, es decir, cuya manera de ser está fijada y estereotipada en forma de disposición a la angustia, introversión, a los escrúpulos o, por el contrario, a la exaltación imaginativa y apasionada.


El neurótico es un hombre para quien los problemas de la coexistencia con el otro son insolubles, pues no alcanza su propia identificación. También sufre Un cierto malestar frente a sí mismo y a los otros, que se va experimentando como una angustia en la que se mezclan sentimientos de vergüenza, culpabilidad, deseo de castigarse, la decepción de las frustraciones, los complejos de inferioridad, etc., por esto, el neurótico tampoco llega a identificarse consigo mismo.


Estos trastornos que sufre el neurótico hace que reaccione con mecanismos de defensas neuróticas como las fobias, las obsesiones y la histeria. crisis de angustia. Se caracteriza por un fondo permanente de angustia, con traducción psíquica y somática, sobre el cual pueden establecer crisis agudas (reacciones neuróticas agudas).


En la neurosis fóbica, la ansiedad se cristaliza en ciertos «tabúes» cuyo acercamiento engendra el terror. Miedo de ciertos animales, de ciertos espacios (agorafobia, claustrofobia). de los medios de transporte, de sonrojarse en publico, etc.


Para tranquilizarse, el sujeto tiene el recurso principalmente de esquivar el objeto temido y de huir; la presencia de una persona que le acompañe; hasta la provocación del peligro (conductas contra-fobicas).


El histérico recurre a la hiperexpresividad tanto en el plano psíquico (hasta el treatrismo) como en el plano somático en el que pueden encontrarse todos los dolores y las disfunciones; síncopes y crisis convulsivas, estados secundarios (especie de sonambulismo despierto), parálisis, contracciones, etc.


El sujeto afectado de neurosis obsesiva se ve invadido de preocupaciones exclusivas (obsesiones por la limpieza, por el infinito, por las verificaciones interminables, etc.) contra las que no cesa de luchar, sobre todo por medios mágicos (fórmulas mágicas repetidas mentalmente, por ejemplo). Esta lucha agotadora, sobre todo si implica el temor a los actos agresivos (realizados excepcionalmente), se acompaña de sentimientos de duda, de irrealidad, de extrañeza o de perplejidad.


En el curso de las neurosis, la terapéutica medicamentosa sólo es eficaz sobre las angustias la mayor parte de síntomas se le escapan, por lo cual se han propuesto numerosos tratamientos psicoterápeuticos, generalmente de larga duración, que exigen la participación activa del sujeto que desea «asumir sus dificultades» y «hacerse cargo» de su existencia.


Junto a estos grandes trastornos del psiquis, se observa también otros menores que caracterizan lo que suelen llamarse "personas neuróticas". Por ejemplo en la hipocondría, o la impotencia.

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