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Textos y Resúmenes de Psicología

Material de estudio para estudiantes de Psicología y carreras relacionadas.

Durante su primer año de vida los niños no sólo desarrollan el material sonoro -los movimientos articulatorios- que necesitan para adquirir el lenguaje, sino también algunas de las funciones comunicativas. En este sentido, son interesantes los juegos con el adulto que aparecen hacia los seis meses y que guardan relación con la adquisición del lenguaje.


En los últimos meses del primer año aparecen conductas comunicativas intencionales al coordinar esquemas de objetos y esquemas de personas que antes permanecían separados. De esta forma al final del primer año de vida, los niños son capaces de comunicarse con los adultos mediante gestos y vocalizaciones no lingüísticas, en diversas situaciones.


Para Bruner, el niño no adquiere las reglas gramaticales partiendo de la nada, sino que antes de aprender a hablar aprende a utilizar el lenguaje en su relación cotidiana con el mundo, especialmente con el mundo social. El lenguaje se aprende usándolo de forma comunicativa, la interacción de la madre con el niño es lo que hace que se pase de lo prelingüístico a lo lingüístico; en estas interacciones se dan rutinas en las que el niño incorpora expectativas sobre los actos de la madre y aprende a responder a ellas. Estas situaciones repetidas reciben el nombre de formatos. 


El formato más estudiado por Bruner ha sido el del juego, en el que se aprenden las habilidades sociales necesarias para la comunicación aun antes de que exista lenguaje. Los adultos emplean estrategias, que implican atribución de intencionalidad a las conductas del bebé y se sitúan un paso más arriba de lo que actualmente le permiten sus competencias. Este concepto recibe el nombre de andamiaje y es una de las claves dentro de las nuevas teorías del aprendizaje.


El formato describe las interacciones triangulares que se dan entre el niño, el adulto y los objetos. Concretamente distinguió entre:
  • Formato de acción conjunta: situaciones en las que el niño y el adulto actúan sobre un objeto de forma conjunta (juego de dar y tomar).
  • Formato de atención conjunta: situaciones en las que el adulto y el niño atienden conjuntamente a un objeto (juegos de indicación, de lectura de libros).
  • Formato mixto: atención y acción conjuntas (juego del cu-cú).
En los tres formatos, adulto y niño se implican para elaborar procedimientos que aseguren la interacción. Es decir, deberán estar de acuerdo sobre procedimientos como: cuándo iniciar el juego, cuando quieren acabarlo, en qué lugar quieren comenzarlo, qué conducta sigue a la del otro, etc.


Para Bruner, el interés de estos juegos radica en que las relaciones sociales que en ellos se implican estarán en consonancia con los usos del lenguaje en el discurso, así, su dominio comporta el dominio de aspectos cruciales del diálogo.

2 comentarios:

muy intertesante

Interesante, gracias.

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