EL DIAGNOSTICO EN ORIENTACIÓN VOCACIONAL - Bohoslavsky, R

El primer diagnóstico

Es una respuesta a las preguntas ¿quién es esta persona?, ¿qué le ocurre? ¿por qué elegir una carrera o un trabajo le acarrea dificultades? Es de importancia fundamental y de la eficacia con que se lo realice dependerá que el trabajo futuro no conduzca a un proceder arbitrario y caótico. De todos modos, no es más que una aproximación, una tentativa supeditada a continuas reformulaciones.

 

Del primer diagnóstico surge un pronóstico relativo a la “orientabilidad” del entrevistado, que le permite al psicólogo formularse una estrategia en cuanto a la tarea que emprenderán juntos.

 

Es importante la clarificación de la dinámica interna del entrevistado, que abarca además de los conflictos y dificultades referidos a la elección de carrera o trabajo, a la persona toda. Quizá por ello la principal dificultad para el psicólogo no es la de hacer un diagnóstico de personalidad, sino un diagnóstico relativo a la problemática vocacional (dos personas con la misma estructura de personalidad no tienen necesariamente el mismo diagnóstico en cuanto a problemas vocacionales). Son problemas vocacionales todos aquellos que implican poner en juego mecanismos de decisión ante opciones ocupacionales.

 

La primera entrevista

El objetivo fundamental es la elaboración del primer diagnóstico, eventualmente la formulación del contrato de trabajo y, eventualmente, la derivación del entrevistado. Ha de facilitar un grado tal de comunicación que le permita al psicólogo comprender al consultante y a éste comprender el modo en que trabajarán juntos en el futuro. Es una entrevista, no un interrogatorio, por lo que asume un carácter abierto.

 

Es de primordial importancia el análisis del primer planteo que formula el entrevistado. Ahí está condensada toda su problemática vocacional.

 

La elaboración del primer diagnóstico

Se efectúa sobre los datos recogidos en la primera entrevista (o primeras entrevistas). Interesa comprender la dinámica predominante en la situación actual que atraviesa, sus puntos de urgencia y configuraciones conflictivas.

 

Si la identidad vocacional es “la autopercepción, elaborada a lo largo de la vida del sujeto, en términos de trabajo o estudio”, los problemas de orientación vocacional reflejan obstáculos no superados durante su desarrollo.

 

Criterios para la elaboración del diagnóstico

1.       Manejo del tiempo: La elección no es un momento detenido en el desarrollo de una persona, sino una conducta incluida en un continuo proceso de cambio de la personalidad. No es una sucesión ordenada, sino “construida” desde cada paciente. Es “instrumentalizado” por las personas, que pueden actualizar lo pasado, postergar el presente, o hacer pasado el futuro.

Toda elección implica un proyecto, y un proyecto no es otra cosa que una estrategia en el tiempo.

El pasado es para el adolescente e colegio secundario, los compañeros, sus aspectos infantiles, las relaciones familiares, etc. (su mundo conocido). El futuro es la universidad, la responsabilidad social, el esfuerzo personal, la independencia familiar, etc. (el mundo adulto).

2.       Momentos que atraviesa en cuanto al proceso de decisión: Hay 3 momentos:

a.        Selección: Pone en juego la función yoica de discriminación. Son tanto los objetos externos como internos. El fracaso puede conducir a proyecciones e introyecciones masivas que se traducen en un “no poder ver” y “no poder verse”. Si la patología se da aquí el adolescente manifestará indiferencia (las carreras son equivalentes e intercambiables), confusión casi absoluta en cuanto a clasificaciones afectivas de carreras y profesiones.

b.       Elección: Implica establecimiento de vínculos diferenciales con los objetos, la capacidad de establecer relaciones satisfactorias y estables con los objetos. Las alteraciones en este momento se caracterizan por bloqueos afectivos o, por el contrario, por “enamoramientos” maníacos con una u otra porción de la realidad ocupacional.

c.        Decisión: compromete un proyecto de relativo largo plazo y, componentes ligados a la función yoica de regulación y control de los impulsos. La posibilidad de elegir está ligada a la posibilidad de soportar la ambigüedad, resolver conflictos, postergar o graduar la acción, tolerar la frustración, etc.

3.       Ansiedades predominantes:

Toda primera entrevista desencadena en el entrevistado, ansiedades de tipo persecutorio predominantemente, debido a la situación nueva, pero puede ir variando el tipo de ansiedad a lo largo de la entrevista.

 

Igual lo que más interesa para la elaboración del diagnóstico vocacional, más que el tipo de ansiedad, es el monto, el objeto al cual está ligada, le persistencia o movilidad y el tipo de mecanismo defensivo que desencadena.

 

Tipos de ansiedad: confusional, persecutoria y depresiva. Cabe aclarar que en muchos casos lo que aparentemente aparece como ansiedad confusional ante la carrera, la elección o el futuro, es en realidad un derivado de una ansiedad básica persecutoria, que hace “estallar” los límites del Yo, destruyendo toda capacidad discriminativa. Leibovich de Duarte propone clasificar las “fantasías y temores” según sus manifestaciones clínicas en:

-        Referidas a la imagen de sí: Impotencia, omnipotencia, dependencia, etc.

-        Referidas al futuro: Miedo al fracaso, aburrimiento, mediocridad, rivalidad y envidia, etc.

-        Referidas a la vida universitaria: Estar sobreexigido, no poder cumplir con el ingreso –considerado un rito de iniciación-, etc.

-        Referidas a la escuela secundaria: Desvalorización, no poder discriminar materia-profesor, materia-facultad, materia-profesión, etc.

4.       Carreras como objetos y sus características

Las carreras constituyen el qué de su conducta de opción. Pueden ser analizadas como objetos de la conducta del adolescente. Estos objetos pueden acompañar, proteger, perseguir, destruir, reparar, vaciar, frustrar, confundir, sobreexigir, retener, agredir, etc. en la fantasía del sujeto, independientemente de lo que la carrera o profesión es “en realidad”. Interesa más comprender el tipo de vínculo subyacente que ha determinado la “coincidencia”, “correlación” o “contradicción” aparente entre las carreras o relación entre las materias que le gustaron en el secundario y la carrera mencionada.

 

-        Primer planteo: Es importante observar la cantidad de carreras que menciona en el primer planteo. Puede no hablar de ninguna carrera, o bien hablar de todas, o de dos, o de varias como preferidas. Expresa respecto de ellas sus gustos y rechazos y el análisis de su mensaje permite ver la fantasía dominante, las ansiedades y los mecanismos defensivos.

-        No mencionar ninguna carrera: O plantear que ninguna le interesa especialmente, revela un mundo externo confuso, no catectizado, en el cual Yo, inmaduro, fracasa en sus intentos de discriminación. La ansiedad que aparece es muy alta o muy baja (por un intenso bloqueo). Parece que el propio Yo es el objeto peligroso, al que hay que mantener a raya, negando sus gustos, intereses, motivaciones y metas.

-        Inclinación igual por todas las carreras: Revela un mundo exterior tan confuso como el anterior, con la diferencia que en éste sí está catectizado. El Yo es igualmente inmaduro, pero posiblemente el déficit no se da tanto en el momento de la selección (función discriminativa), sino en el de elección (relación más o menos permanente con los objetos). La ansiedad manifiesta en estos casos es baja, debido a un alto monto de omnipotencia. Hablan de proyectos para seguir en algún orden todas las carreras que existen.

-        Preferencia por dos carreras: El mundo externo aparece relativamente claro y diferenciado. Supone que su Yo tiene suficiente grado de madurez para seleccionar y elegir. La dificultad suele presentarse en el momento de la decisión. La ansiedad predominante es persecutoria (conflicto divalente) e intensa. De su resolución dependerá que pueda tomarse una decisión.

-        Mención de varias carreras: El mundo externo ya no aparece en forma divalente sino polivalente y los objetos valiosos para el Yo están dispersos en varios sectores del mundo ocupacional. La ansiedad es baja, correlacionándose posiblemente con esta “distribución” de objetos buenos y malos y mostrando cierta estereotipia en las defensas.

5.       Identificaciones predominantes

Aquí se tratan las conductas de conocimiento y reconocimiento de la situación de oportunidad que atraviesa.

 

Se incluye el análisis de los gustos por las carreras, los intereses y los intentos reparatorios que desde la perspectiva adolescente serán satisfechos al decidirse en favor de una de ellas.

 

Una buena elección depende de identificaciones no distorsionadas, donde surja del análisis de los sistemas actitudinales, una confrontación de la fantasía con la realidad: la confrontación del Yo y el mundo externo de lo conocido y desconocido, del mundo adolescente y el mundo adulto, de los estudios secundarios y universitarios, etc. Esto depende de funciones Yoicas tomo la adaptación a la realidad (diferenciar figura y fondo, significados culturales, etc.), la interpretación de la realidad (buena percepción y orientación témporoespacial) y el sentido de realidad (buena delimitación entre Yo y no-Yo).

 

La identidad vocacional no se reduce a un ajuste satisfactorio de esas identificaciones, pero deben ser diagnosticadas lo antes posible, para prevenir malas identificaciones o resolverlas mediante la información o el esclarecimiento según una estrategia derivada de este primer diagnóstico.

6.       Situaciones que atraviesa

Como toda situación de cambio, la elección de futuro implica siempre un incremento de conflictos. El conflicto se manifiesta en toda opción como una duda que es necesario resolver. Ante esa duda los adolescentes pasan por cuatro situaciones:

1.     Situación Predilemática: Es aquella, por la que pasa el adolescente que “no se da cuenta” que tiene que elegir. Es traído a consulta y no comprende qué se espera de él, cuál es la dificultad que “los otros” suponen que él tiene. Se trata de una inmadurez tal que el caso tendrá que ser derivado a tratamiento psicoterpéutico, a menos que en la primera entrevista el adolescente pueda pasar de esta situación a la siguiente (dilemática).

La ansiedad es confusional, baja. La conducta manifiesta es de extrema dependencia. Durante la entrevista hablan poco, generalmente responden a las preguntas en forma escueta, sin caer en compromisos afectivos. El problema de la orientación vocacional parece no preocuparles ni remotamente. En todo caso, plantean que aceptarían que “me hicieran un test”, pero sólo para dejar conforme “a mi familia”, sin obtener nada para sí mismos.

2.     Situación Dilemática: Aparecen aspectos confusionales. La persona sí se da cuenta de que enfrenta una duda, una dificultad en un momento de cambio. Suele observarse una conducta exterior con un alto monto de ansiedad. Las fantasías predominantes son agarofóbicas o claustrofóbicas (“quedarse encerrado entre los cuernos del dilema”). Los adolescentes que no logran superar esta situación revelan un fracaso bastante profundo en sus funciones de discriminación, por lo cual difícilmente puedan efectuar una buena selección para una posterior decisión.

3.      Situación Problemática: Se caracteriza por un grado óptimo de conflicto, que el adolescente está en condiciones de superar. Está realmente pre-ocupado. Sus funciones Yoicas están al servicio de un análisis exhaustivo de la situación. El aspecto manifiesto de su conducta revela que puede usar su capacidad para mirar, pensar y actuar en lo que concierne a su mundo futuro.

4.     Situación de Resolución: Se caracteriza por la calidad y el monto de ansiedades vinculadas a la elaboración normal de un duelo. Aquí el adolescente ve reactivados sus antiguos mecanismos puestos al servicio de la elaboración de situaciones de pérdida. Es capaz de reconocer su miedo y tristeza. Es raro que en la primera entrevista el adolescente revele que está pasando por esta situación. Esto es más propio de la última entrevista. Su conducta exterior es la de una persona “cansada pero contenta” cuando su duelo ha sido elaborado. Si éste no ha sido concluido aún, suelen aparecer fantasías ligadas al fracaso en los estudios o planteos vinculados a la idea nostálgica de seguir todas las carreras. A menudo emergen defensas momentáneas como la regresión (vuelve a pedir que elijan por él), la represión, la negación (de su propia capacidad de decisión), la idealización.

7.       Fantasías de resolución

Corresponden a las expectativas conscientes o inconscientes ante el proceso de orientación vocacional, a la definición de la situación inmediata futura de la que forma parte el psicólogo (“fantasías de curación”, según Ulloa). Integra aspectos transferenciales en torno a dos anclajes: de búsqueda y rechazo. El adolescente siente en forma consciente o no, que para poder llegar a elegir y decidir necesita alcanzar metas intermedias y eliminar o superar obstáculos intermedios. Puede buscar una o más de las siguientes situaciones:

a)       Libertad: Aquí hay que pesquisar cómo cree el adolescente que alcanzará su emancipación. Asume la forma de competencia, rebelión o sometimiento a las figuras de autoridad que son transferidas al orientador vocacional.

b)      Apoyo: Puede manifestarse de modo directo (“vengo para que me diga qué carrera es la que me conviene seguir”) o indirecto (pedido de información sobre la propia persona: “¿cree que soy apto para tal carrera?”; “¿será ingeniería realmente mi vocación?”).

c)       Permiso: Los adolescente aceptarán mejor un contrato cooperativo con el psicólogo, ya que lo que esperan es una situación pautada socialmente, en la que puedan reactualizar en una síntesis las elecciones efectuadas en su fantasía y solicitan la participación de un socio de rol permisivo (el psicólogo).

 

En las fantasías de resolución, el rechazo no sólo ha de ser analizado en términos de identificaciones, sino también en cuanto a la relación transferencial. El adolescente puede fantasear que sólo podrá elegir bien si deja de lado “las pavadas” de su adolescencia y se convierte de un día para otro en “un hombre serio”, o bien si se comporta como un buen “paciente”, dejando de lado sus rebeldías y sus ganas de “hacer lo que le parezca”.

 

Modalidades de vínculo transferencial

1.       Mágica: El psicólogo es investido con las características de un ser omnipotente, que todo lo hace por el adolescente.

2.       Filio-paterna: El adolescente fantasea que si él “se porta bien” el psicólogo se pondrá de su parte, lo apoyará y aconsejará, aliviando sus dudas, conflictos y desconfianzas. En este caso, acepta de buen grado la consigna.

3.       Autoconfiada: Se caracteriza por cierta dosis de omnipotencia, que hace creer al adolescente que le bastarán dos o tres “ideas” o “sugerencias” del psicólogo para que pueda “arreglárselas solo”. Es posible que el adolescente no llegue a aceptar un contrato que le parezca prolongado, y en caso de aceptarlo, es posible que intente abandonar el proceso en cuanto haya alcanzado el momento de elección y antes de llegar al de decisión.

4.       De aspiración: Se caracteriza por el sentido de oportunidad que el adolescente asigna al proceso de orientación. Aceptará el contrato de buen grado El vínculo será de cooperación con quien ha de brindarle la oportunidad de aprender a elegir.

Es necesario diferenciar lo que el adolescente “necesita” y lo que “demanda” (fantasía consciente de resolución; lo que pide abiertamente, y que contesta a la pregunta: “qué espera Ud. de la orientación vocacional?”). Lo que necesita puede ser algo distinto.

8.       Deuteroelección

Define el proceso de cómo eligió elegir el adolescente (deuteroaprendizaje=aprender a aprender). Se evidencia cuando el sujeto plantea qué eligió decir y qué emitir. Muestra cómo eligió enfrentar una situación nueva: la entrevista con el psicólogo.

 

La Deuteroelección es el centro de la actividad clínica en cuanto orientación vocacional se refiere, porque es precisamente la oportunidad de aprender a elegir/decidir.

Orientación Vocacional - El Marco de referencia (Cap.1) - Bohoslavsky, R

 


¿Qué es la Orientación Vocacional?
la tarea propia del psicólogo esta en el diagnóstico y la resolución de los problemas que los individuos tienen en relación con su futuro como estudiantes y productores en el sistema económico de la sociedad a la que pertenecen.

Las tareas que realizan los psicólogos especializados, cuyos destinatarios son las personas que enfrentan en determinado momento de su vida –por lo general el pasaje de un ciclo educativo a otro- la posibilidad y necesidad de ejecutar decisiones. Esto hace de la elección un momento crítico de cambio en la vida de los individuos

-Modalidad Actuarial  El joven que debe elegir una carrera o trabajo puede ser asistido por un psicólogo si éste, una vez conocidas las aptitudes e intereses del consultante, puede encontrar entre las oportunidades existentes, aquellas que más se ajusten a las posibilidades y gustos del futuro profesional. El test es el instrumento fundamental para conocer estas aptitudes e intereses.

-Modalidad Clínica: la elección de una carrera y un trabajo puede ser asistida, si el joven puede llegar a tomar en sus manos la situación que enfrenta y, al comprenderla, llegar a una decisión personal responsable. La entrevista es para estos psicólogos el principal instrumento. vinculada a las técnicas no-directivas promovidas por Rogers en USA. En nuestro país estuvo especialmente influida por los aportes psicoanalíticos (Escuela Inglesa y la Psicología del Yo). 

El adolescente puede llegar a una decisión si logra elaborar los conflictos y ansiedades que experimenta frente a su futuro
Las carreras y profesiones requieren potencialidades que no son específicas. Por lo tanto no pueden definirse a priori ni ser medidas. No son estáticas, sino que se modifican en el transcurso de la vida.
El goce en el estudio y en la profesión depende del tipo de vínculo que se establece con ellos. El interés no es desconocido para el sujeto (puede que lo sean los motivos que determinaron ese interés)
El adolescente debe desempeñar un rol activo. La tarea del psicólogo es esclarecer e informar. La ansiedad no debe ser aplacada, sino resuelta y esto sólo si el adolescente elabora los conflictos que la originan
La OV desde la MC es la colaboración no directiva con el consultante, que tiende a restituirle una identidad y/o promover el establecimiento de una imagen no conflictiva de su identidad profesional.
Se percibirá en los hombres su capacidad de decisión, su posibilidad de elección. Este enfoque incorpora una dimensión ética, ya que considera al hombre sujeto de elecciones, adonde la elección del futuro es algo que le pertenece y que ningún profesional, por capacitado que esté, tiene derecho a expropiar. Se percibirá su capacidad de decisión, su posibilidad de elección

La persona no es sino lo que busca ser. Un joven que concurre a OV demuestra estar preocupado por su persona en relación con su futuro. Concurre a un orientador para buscar ayuda, lo cual indica que en ese vínculo con el futuro está comprometido a otro. Lo que pase en su proceso es un emergente de un contexto social más amplio. El contexto social puede ser analizado en términos de órdenes y esferas institucionales. En OV interesan las relaciones de las personas con el orden institucional de la producción y el orden institucional familiar.
S/ la institución familiar, la persona intenta separarse de un sistema del cual es un elemento periférico, para convertirse en el núcleo de otro sistema.
S/ el orden institucional educación, las personas van a OV porque les preocupa definir sus estudios futuros. NO es un futuro abstracto, sino personificado y también desconocido. El futuro es una familia, y su inclusión en el sistema productivo de la sociedad en que vive.

Las dimensiones del problema
El sistema de valores de una comunidad dada acerca del destino de la gente y del peso que tiene la educación en la posición social de sus miembros determinará el sentido. El contexto social también influye en cuanto a los sistemas de gratificación. Se necesita analizar los vínculos con el “otro”, porque la elección siempre tiene que ver con los otros (reales o fantaseados).
El futuro nunca es pensado en abstracto. El adolescente quiere ser como tal persona real o fantaseada que tiene tales o cuales posibilidades o atributos en virtud del rol ocupacional que ejerce.
Qué hacer, quién ser
Para un adolescente definir el futuro no es sólo definir qué hacer, sino fundamentalmente definir quién ser y, al mismo tiempo, definir quien no ser.
La persona que elige
Un adolescente experimenta grandes cambios y esta sometido a una continua crisis. Implican cambios como: definirse ideológica, religiosa y éticamente, definir su identidad sexual y su identidad ocupacional.
La adolescencia es un período de crisis, transición, adaptación y ajuste. Un ajuste es en el estudio y trabajo, que son el medio y forma para acceder a roles sociales adultos. Cuando se realiza ese ajuste en el plano psicológico, el sujeto ha alcanzado su identidad ocupacional.
La identidad ocupacional es la autopercepción a lo largo del tiempo en términos y roles ocupacionales.
El sentimiento de identidad ocupacional se forma sobre la base de las relaciones con los otros. 
a) La génesis del Ideal del Yo: Las relaciones gratificantes o frustrantes con personas ejecutoras de roles sociales –parientes, amigos, otros- con las que el niño se identifica (cc/icc) tienden a pautar el tipo de relación con el mundo adulto en términos de ocupaciones.
b) Identificaciones con el grupo familiar: Las satisfacciones o insatisfacciones de los padres y otros significativos en función de sus respectivos Ideales del Yo, y la vivencia de las mismas, juegan un papel importante en las influencias que recibe el adolescente en su hogar.
c) Identificaciones con el grupo de pares: a diferencia del grupo familiar, nunca es tomado como grupo de referencia negativo. La pertenencia al grupo de pares es algo adquirido y que debe ser defendido. El sometimiento a las normas del grupo es mayor y las transgresiones son vividas como generadoras de culpa intensa
d) Identificaciones sexuales: las ocupaciones no son consideradas como sexualmente neutras ya que hay ocupaciones más o menos “masculinas” o “femeninas” y el adolescente integra esa valoración dentro de su identidad vocacional.

La crisis de identidad en la adolescencia
Implica la idea de pasaje, reajuste y nueva forma de adaptación. Crisis es algo que muere y algo que nace, con la idea de desestructuración y reestructuración de la personalidad. La tarea del OV es el de ser un en continente de la crisis adolescente y no actuar la urgencia que el consultante tenga por superarla y que ha depositado en el experto.
Lo que define a la persona es el hecho de poder ser un objeto para ella misma (un objeto para sí. “yo soy yo”) 
La experiencia tiene que organizarse sobre tres parámetros:
1. Tiempo: Alguien siente que él es él, porque tiene determinados proyectos que siente como si fueran suyos. Expresan aspiraciones propias y conjugan lo que el individuo quiere alcanzar con una estimación de lo que puede alcanzar. Se vincula con el Ideal del Yo.
2. Espacio: El sentimiento “yo soy yo” surge  sobre la base del esquema corporal que discrimina entre un espacio propio y no propio
3. Otros: La sensación de que “yo soy yo” tiene que ver también con “mis relaciones con los demás”. 

El Yo y las 7 funciones básicas de la personalidad:

1. Adaptación a la realidad: Es la adecuación de medios a fines y una síntesis entre originalidad personal y aceptación de pautas sociales.
2. Interpretación de la realidad: es la discriminación entre “yo y no yo”, que esta alterado si las identificaciones proyectivas e introyectivas son masivas. También se vincula a la percepción de la realidad discriminada en cuanto a figura y fondo.
3. Sentido de la realidad: Es la coherencia de sus acciones entre los tres parámetros de tiempo, espacio y otros (su extrema es la despersonalización: la falta de coherencia en sus acciones)
4. Defensas: Son mecanismos protectores de la desestructuración de la personalidad y operan cuando el yo anticipa conflictos mediante la percepción de señales de alarma. Esta función yoica de anticipación y protección frente a peligros, no tiene la misma plasticidad que en la persona adulta (porque no hay correspondencia entre el peligro anticipado y el peligro real o porque las defensas son demasiado rígidas)
El adolescente se defiende de algo cuando quiere elegir rápido. 
5. Las relaciones de objeto: Interesan las conductas narcisistas, a las conductas simbióticas y a las conductas ligadas con la elaboración de duelos. 
6. Las funciones autónomas: es cuando el yo tiene una orientación positiva hacia la realidad, que se realiza a través de mecanismos adaptativos como el pensamiento, el lenguaje, la voluntad. Sirve para distinguir si “el orden” que un adolescente busca a través de una carrera expresa un mecanismo defensivo obsesivo, o refleja una conducta adaptativa autónoma respecto de los conflictos
7. La síntesis: La integración, la homeostasis.
Otra característica de la personalidad de un adolescente es la catectización del mundo externo favorecida por la salida de la reedición de la situación edípica propia de los comienzos de la adolescencia.

La  adolescencia es la elaboración de 3 duelos básicos: el duelo por los padres, el duelo por el cuerpo infantil y el duelo por las formas infantiles de relación (rol e identidad). También hay duelos por la pérdida de la omnipotencia.

La identidad negativa: Es una interferencia en el logro de la identidad ocupacional. Es el producto de las identificaciones con los aspectos rechazados, fundamentalmente por el grupo familiar. Es lo contrario de lo que el grupo familiar espera que sea el adolescente (ej.: si los padres quieren que estudie una carrera de prestigio, que el adolescente sea un pésimo alumno y fracase, demostrando que es lo contrario a lo que los padres desean que sea).

Desarrollo de la identidad profesional. La vinculación con las ocupaciones pasa evolutivamente por cinco etapas

1. Crecimiento: hasta 14 años. El autoconcepto está asentado sobre la base de la identificación.
Predominan sucesivamente las fantasías, los intereses, las capacidades. Entre los 4 y 10 años, la vocación está determinada por la fantasía, que expresa necesidades básicas del niño. El interés pasa a primer plano entre los 11 y los 12 años. Son gustos.
Los intereses dejan su lugar a las capacidades entre los 13 y los 14 años. La escuela primaria da la oportunidad de probar las habilidades en distintas tareas. 

2. Exploración: de 15 y los 24 años. El autoconcepto está centrado en las identificaciones y en el ejercicio de roles. Hay 3 momentos: 
- Tentativas: (Entre 15 y 17 años). La elección de roles será ejercitada sobre la base de la fantasía.
- Transición: (Entre 18 y 21 años). Hay mayor consideración de la realidad, que permite confrontar las necesidades, gustos e intereses.
- Ensayo: (Entre los 22 y los 24 años). Aquí el individuo elige un área de la realidad como propia.

3. Establecimiento: De 25 a 44 años. Tiene 2 momentos: 
- Ensayo: Supone el cambio de áreas, implica la elección de campos de trabajo dentro de una misma profesión.
- Estabilización: Es puramente creativo desde el punto de vista personal y claramente reparatorio. 
Luego vienen otras dos etapas, una de mantenimiento y otra de declinación, en la que aparece una desaceleración ligada a actividades menores, una preparación para el retiro y luego un período final de retiro.

Un esquema reducido mostraría 3 grandes etapas:
Elección fantaseada: Hasta promediar la adolescencia
Tentativa de elección: Se conjugan intereses, capacidades, sistema de valores, etc. con algún proyecto vocacional.
Elección realista: Comprende la exploración de la realidad, cristalización de un vínculo con un área de la realidad y especificación del vínculo con un área de la realidad.

El  explorador. El adolescente va a consulta en el momento de exploración ya que se interna en un lugar desconocido.
Las situaciones pueden ser de 4 tipos, según el momento de ansiedad, el tipo de conflictos y defensas:
1. Situación predilemática: es alguien a alguien a quien “no le pasa nada” ni se da cuenta que tiene que elegir. Son inmaduros y establecen con el psicólogo una relación filo-paterna. Es traído a la consulta y no sabe para qué viene, por qué viene y qué intereses tiene en eso.
2. Situación dilemática: Se da cuenta de que algo le pasa. Tiene ansiedad confusional, por el miedo de que si no elige algo, nunca dejará de ser adolescente. Los conflictos son ambiguos y ambivalentes. No hay una buena discriminación entre parte y todo (confunde materias con carreras y profesiones). Las defensas principales son: disociación, identificación proyectiva masiva, negación.
3. Situación problemática: se muestra preocupado. Las ansiedades son moderadas, pudiendo ser persecutorias o depresivas (oscilan durante la EV) Hay más discriminación, menos confusión, pero aún no hay integración. Los planteos son dicotómicos (“tal cosa me gustaría para realizarme, tal otra me daría dinero” Las defensas son la proyección, la negación y el aislamiento.
4. Situación de resolución: Los conflictos son ambivalentes y covalentes. Se ha elaborado la separación del proyecto anterior que se dejó de lado

La identidad ocupacional se adquiere cuando la persona integra sus distintas identificaciones, y sabe qué es lo que quiere hacer, de qué manera y en qué contexto. Incluye un cuándo, dónde, cómo (contexto social, ámbitos institucionales y organizaciones sociales), un a la manera de quién (identificaciones con roles ocupacionales adultos), un con qué (objetos: personas, cosas, animales, naturaleza, etc.; instrumentos: manuales, intelectuales, etc.).

La identidad vocacional es una respuesta al para qué y por qué (auténtica, pseudorreparación maníaca, melancólica, compulsiva, otras) de la asunción de esa identidad ocupacional.

Elección y duelo
El que elige, no está eligiendo sólo una carrera. Al elegir, está fijando quién deja de ser, está eligiendo dejar de ser adolescente, dejar de ser otro profesional, está optando dejar otros objetos. En la medida que elige, deja; y éste es otro motivo para decir que la elección ocupacional supone conflictos y formas de resolverlos. 
La elección de carrera supone elaborar duelos. Los duelos se realizan sobre todo sobre 4 situaciones: por la escuela secundaria, por el paraíso perdido de la niñez, por la imagen ideal de los padres, por las fantasías omnipotentes.

El adolescente debe elaborar duelos por objetos que deja (el colegio secundario, sus compañeros, profesores) y duelos por el self (otros proyectos, otras carreras, su omnipotencia, etc.).

Un duelo bien elaborado es cuando pueden tolerar los sentimientos de culpa frente al objeto y frente a sí mismo, experimentados en toda separación (culpa ante sí mismo porque, quien deja algo, siente el Yo empobrecido por la separación de esos objetos, y separarse de esos objetos supone separarse de partes del self). También se fantasea que la separación implicaría actitudes retaliativas de parte del objeto.

Si las fantasías que predominan son retaliativas, hablamos de culpa persecutoria donde el sentimiento que predomina es el resentimiento y las actitudes más manifiestas son el reproche y el autorreproche. Esta culpa puede generar el miedo de elegir lo que gusta por sentir que eso implica un abandono de las expectativas que sobre él han puesto los padres (es un ataque a los padres y el miedo a ser atacado por ellos). Esto puede manifestarse en reproches a los padres que frenan y obstaculizan, cuando, en realidad, no ocurre tal cosa o, en autorreproches por hacer lo que se quiere, y no lo que quieren los otros. 

También puede determinar el abandono de proyectos valiosos, porque se siente que concretarlos implica desatender otros aspectos del self que reclaman atención.
Puede determinar “patologías frente al éxito”, como bloqueos intelectuales frente a la tarea concreta de estudiar o frente a tests. Son formas de autoboicot basadas en la culpa “por crecer”, que puede reflejar la culpa persecutoria frente a los padres de la adolescencia, al self infantil, a los compañeros, a los profesores que se dejan, etc.

La culpa depresiva se caracteriza por por conductas reparatorias (ej.: “voy a estudiar muchísimo, para convencer a mis padres de que yo soy apto para seguir ingeniería”). El sentimiento que predomina es la tristeza. Pero el Yo no se entrega a la misma, sino que, por el contrario, tiene cada vez mayor deseo de vivir, de luchar, de reparar auténticamente el objeto dañado.

El adolescente que elige y acepta crecer está dando el primer gran salto hacia la separación del grupo familiar, lo cual supone una re-estructuración enorme de el mismo y de todo el grupo familiar, y esto es suficiente motivo para sentirse culpable. 

Al elegir tambien se convierte en depositario del rol reparatorio presente en toda estructura. Esto permite entender el sentido que tienen las expectativas paternas y fraternas respecto de la carrera que elige el adolescente. Toda la familia está pendiente de la elección, porque inconscientemente hace cargo al adolescente de la reparación de todo el grupo. 
El adolescente que elige se siente siempre frente a un conflicto de dependencia-independencia. 
El adolescente tiene que poder detectar, aislar y separar las partes de sí que ha depositado en los objetos que deja y reintroyectar estos aspectos, debe poder percibir la realidad y soportar la ambivalencia ante el objeto
Etapas del proceso de elaboración en OV:
Lamento: se queja de que si hubiese pasado tal cosa (X) no tendría los conflictos que tiene.
Decepción y desesperación: des-esperar”, de que nada va a ser alcanzado. Este momento es muy importante, porque el joven examina sus sistemas de valores, su ideología, sus relaciones con los objetos. 
La mayor dificultad del psicólogo esta en poder tolerar ese momento de desesperación y desesperanza sin apurarse, porque este momento reedita en él sus propios sentimientos de desesperanza cuando eligió la carrera y es probable que apele a conductas aplacatorias, como el consejo o la sugerencia (para que “crea en algo” o “tenga fe en algo”)
Separación: Es la separación de lo que de sí se deja. Los objetos se sienten a la vez, lejanos y próximos. 

En las últimas entrevistas, aparecen fantasías de muerte o intensos sentimientos de soledad. O sienten que no están contentos ante la decisión tomada, sino que estan tristes y apesadumbrados aunque, al mismo tiempo, con una “alegría responsable”.

1. Anhelo de complementarse: Grinberg, al referirse a los duelos del self, menciona un sentimiento que expresa el “anhelo de complementarse”. Puede entenderse como la búsqueda de algo perdido Algo de esto hay en el “quiero realizarme”, “quiero encontrarme” de los adolescentes. Este intento de “reencuentro” que el adolescente busca en el momento de elección, se realiza a veces desde un punto de vista mágico, mediante la identificación con algún otro, cuya imagen es el modelo de lo que él quisiera ser. 

2. La omnipotencia perdida: Cuando es negada, aparece la fantasías de seguir “carreras monstruo” (ej.: “primero voy a estudiar física y astronomía para entender el universo; luego biología, veterinaria y medicina para entender los fenómenos vivos, después filosofía para dar sentido a todo esto y psicología y ciencias de la educación para poder transmitir todo esto a los demás”). Esto supone la negación de los propios límites.

3. El cuerpo adolescente que se pierde: Esto determina fantasías de “eterna juventud”, que pueden llevar a la elección de ciertas carreras (ej.: medicina para “corregir” o “curar” el propio cuerpo trabajando sobre el cuerpo de los otros).

4. Las identificaciones dejadas de lado: Esto se manifiesta a veces en la definición de elecciones, en que se propone una actividad como profesión y otra como hobby. Esta última recoge los intentos reparatorios no absorbidos por la ocupación principal. Expresa además, los aspectos de la identidad (algunas identificaciones) no integradas totalmente.

5. El manejo del tiempo: La urgencia ligada con el miedo de “perder tiempo” revela el miedo de perder aquello que, con el correr del tiempo, se pierde de sí mismo. El caso contrario de demora expresa una forma de control (ej.: “sin no hago nada el tiempo no transcurre, no pierdo mi adolescencia, etc.”).

a. Duelos ante los éxitos: En parte porque los logros pueden ser vividos con culpa (cuando lo logrado fue por usurpación, competencia o triunfo sobre otros). Porque además lograr algo supone perder aquella parte del self que incluía el proyecto (ej.: cuando el adolescente quiere seguir el proceso de orientación vocacional, cuando ya resolvió el conflicto de elección).

Los duelos elaborados durante un proceso de orientación vocacional se expresan mediante sentimientos y manifestaciones clínicas. Sentimientos de tristeza, soledad, ambivalencia, culpa, libertad del pasado y mayor contacto con el presente. También se percibe un aspecto general de cansancio, reflexión, autonomía y ganas de hacer cosas.

Momentos de la elección


Elección madura. Elección ajustada

Elección Madura: Depende de la elaboración de los conflictos y no de la negación de los mismos. Se basa en que el adolescente pueda pasar de un empleo defensivo de las identificaciones a un empleo instrumental de las mismas, al lograr identificarse con sus propios gustos, intereses, aspiraciones, etc., e identificar el mundo externo, las profesiones, ocupaciones, etc. En síntesis, es una elección que depende de la identificación consigo mismo.

Elección Ajustada: Es una elección en la que el autocontrol permite al adolescente hacer coincidir sus gustos y capacidades con las oportunidades exteriores. Interviene la síntesis entre responsabilidad individual, consigo mismo, y la responsabilidad social. La diferencia fundamental entre una elección ajustada y una mala elección es que aquella es una elección a-conflictiva. Los conflictos no son elaborados y resueltos, sino controlados o negados. No se examina el mundo interno, sino que se posterga. 

Es una elección que se hace con conocimiento de lo que se puede y de lo que no se puede, pero sin que se haya superado todavía el conflicto que tal conocimiento supone.

Fuente: Resumen Psicología UNR

Cóceres, O. - Políticas sanitarias y condiciones de vida


Para la comprensión de la situación actual de las prácticas, políticas y estructuras sanitarias argentina y su relación con las condiciones de vida de la población; es necesario al menos hacer un recorrido de la historia. El enfoque desde el cual haremos este recorrido, la medicina social con base en el materialismo dialéctico e histórico.
En la estructura sanitaria, los modelos aplicados son la resultante de los cambios en la estructura social, el cuidado de la salud como práctica social, junto a los avances científicos-técnicos, y fundamentalmente por el cambio en la epidemiología de la enfermedad, conforman la interacción necesaria para este desarrollo.
La estructura social en el plano de la salud podemos decir que es la “relación entre el nivel de salud y sus condiciones de vida determinada por su posición social”. La gente vive, muere o enferma según el lugar social que ocupa en el proceso productivo y dentro de él en el proceso de trabajo.

A principio del siglo xx el contexto histórico social en Argentina se caracterizaba por tener un desarrollo capitalista incipiente con inversión de capital primordialmente en infraestructura o industrias vinculadas a la exportación, con una base latifundista del campo con su producción ganadera y agrícola. Y recibir un gran afluente de inmigrantes provenientes de varios países europeos, principalmente italianos y españoles, debido a esto en ese momento la fuerza de trabajo inagotable. Además significaba que desde el punto de vista del cuidado de la salud, no era necesario vigilarla ya que era fácilmente remplazada.
Las enfermedades infectocontagiosas (paludismo, chagas, sífilis, etc.) asociadas a la malnutrición y desnutrición, en medio de condiciones ambientales, en muchos casos deplorables, estaban a la orden del día; otros de los problemas sanitarios y social importante era el alcoholismo, devastador de las expectativas de vida de los sectores más bajos de la sociedad, los criollos y los originarios.
Los “socorros mutuos” (mutualidades) y las “caja de huelgas”, fueron los organismos de solidaridad creados por los obreros para defender su salud de la explotación salvaje; permitiéndole recuperarla con asistencia médica o mantenerla con salarios que regeneran su fuerza de trabajo. Las clases dominantes, a través del aparato de poder del Estado, utiliza e instrumentan ideológicamente esa necesidad, ante la movilización de la masa popular, ejemplo de ello eran los hospitales de beneficencia.
En cuanto al papel del Estado en su relación con salud, mantenía un criterio indiferente en cuanto al cuidado de la salud. La atención sanitaria a la que podríamos precisar como “policía médica”, apoyados en una concepción higienista, que consistía en procurar hábitos higiénicos a la población principalmente hacinada en las casas de inquilinato. El objetivo de esta política era transformar a los pobres en más aptos para el trabajo y menos peligrosos para los ricos, el papel asistencial era totalmente secundario.

Década del ’40: organización del sistema de salud. En este periodo es creado el ministerio de Salud Pública, siendo sur primer ministro, el Dr. Ramón Carrillo, quien organiza el Seguro Nacional de Salud, dando al Estado la potestad del control financiero y administrativo de los servicios de salud. Dando prioritaria importancia al desarrollo de la medicina preventiva, a la medicina social y a la medicina sanitaria, a la organización hospitalaria, a conceptos como la “centralización normativa  y descentralización ejecutiva”.
Las política  sanitaria tiene tres ramas básicas: a) la medicina asistencial, destinada a la reparación y rehabilitación de las enfermedades ; b) la medicina sanitaria, orientada a la profilaxis inmunológica y al cuidado del medio ambiente y c) la medicina social, enfocada a desarrollar los factores que promueven la salud ( trabajo digno, educación, alimentación, vivienda, esparcimiento). Esta última rama, en realidad la verdadera prevención, debería ampliarse y reemplazar a las otras dos.
En 1948, junto con la firma de la carta constitutiva de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se crea el ente sectorial dedicado a salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS). El enfoque sanitario adquirió una denominación identificatoria y un cuerpo conceptual: salud pública, es decir, una disciplina de abordaje de lo social o colectivo, como visión superadora del enfoque clínico o individual. 
Si bien la práctica pública coexistió desde el inicio con las prestaciones privadas, en este periodo predomina el papel del Estado, y es en este marco sociopolítico que tiene auge las O. Social sindicales. Por otra parte se generalizan las Obras Sociales nacionales y provinciales.

A comienzo de la década del ’60 comienza el declive de la responsabilidad pública de la atención de la salud de la población, tomando supremacía la inversión privada y la rentabilidad. Queda así configurado un esquema del sistema de salud con un sector público, un sector privado, y las obras sociales, repartido en partes aproximadamente iguales, esto es así desde el punto de vista de quien financia, pero no desde quien es prestatario. El sistema privatizado va hegemonizando la línea, la conducta, el desarrollo e incluso la demanda de la función pública. El sector público estatal en donde a lo asistencial, se agregaba la investigación, la educación, y la inversión en tecnología, a parir de esta época la va quedando el papel de cubrir la función del sector marginal dentro del sistema. Producto del revulsivo social en el mundo, la guerra de Vietnam, la Revolución Cubana, y en general la oleada de luchas de  los pueblos y naciones por la liberación nacional y social, tiene un impacto muy grande sobre grandes masas a nivel mundial y sobre el abordaje de las problemáticas de la salud de la población y principalmente sobre los castigados por la crisis económica, como así también por políticas dictatoriales.
A principio de la década del ’70 en Argentina se abre un debate muy profundo e interesante sobre la salud, sobre las “bases de un proyecto de Reforma Sanitaria Nacional” pretendiendo que el Estado recupere su papel primordial. Es interesante rescata los movimientos sociales de los trabajadores de la salud en el escenario del debate en esta cuestión. Al proyecto de ley sobre el Sistema Nacional Integrado de Salud, fueron fundamentales los aportes de la Coordinadora de trabajadores de salud Mental. “la salud debería ser universa, igualitaria e integral (curativa, preventiva y rehabilitadota).

A partir de la década del ’90 en forma constante se ha ido practicando una política de destrucción del Sistema Público de la Salud. En lo económico, restringiendo el presupuesto y los salarios; en lo laboral, con el recorte o anulación de las conquistas
De los trabajadores del área; en el plano político-ideológico, usando todos los argumentos posibles para descentralizarlo. Alegando que el Estado no era eficiente, así se abrió paso a la destrucción del hospital público y gratuito, insertando la modalidad de descentralización y posteriormente “autogestión hospitalaria”.
En 1993 el Banco Mundial, ente de financiador de préstamos a los países en “desarrollo” o “emergente” investiga la situación sanitaria, educativa, etc., como condición para otorgar prestamos. En el caso argentino investiga la crisis del sector y produce un documento. Este informe que especifica el deterioro de los índices sanitarios, la anarquización del sistema de prestaciones, un gasto excesivo en medicamentos por parte del estado. Así se produce un alto gasto, con un impacto muy bajo en la salud de la población.
En los esencial propone que el cuidado de la salud de la población más pobre y vulnerable  debe estar a cargo del Estado, o estados provinciales, reactualiza lo ya planteado por organismos internacionales en décadas anteriores. Alienta los “incentivos” para los prestadores “eficientes”, “compromiso de gestión. Pero “el eje conceptual es reemplazar el subsidio a la oferta por el subsidio a la demanda, en otras palabras dejar de financiar los hospitales y centros de salud y poner ese dinero en servicios financieros para que la población compre la salud en el mercado /seguro de salud)”. Todo esto financiado por préstamos internacionales, sobre el criterio de “productividad”. 

Fuente: Resumen Psicología UNR