Maltaneres, V. - Acerca del diagnóstico institucional


Piscitelli, A. Las generaciones digitales viven de/en la pantalla

Piscitelli, A. - Introducción. Las generaciones digitales viven de/en la pantalla

Frigerio,G.; Poggi,M. y otras.- Las instituciones educativas: Cara y Ceca





CAPITULO 1: LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS Y EL CONTRATO HISTORICO

La gestión educativa abarca un aspecto político (ofrecer a la camunidad un servicio educativo de calidad), administrativo (mejor uso de los recursos para garantizar un buen servicio) y profesional (nuestra actividad y su impacto en la calidad educativa).

CONTRATO FUNDACIONAL: Cada institución se construye a partir de un primer contrato o contrato fundacional, que le asigna un sentido a aquella parcela del campo social (la institución).
En lo que nos interesa, el contrato fundacional se establece entre la sociedad y la escuela. En el contrato fundacional se especifica el mandato del que la escuela es portadora: la escuela es portadora de un mandato social y su responsabilidad es movilizar recursos para poder cumplirlo. 

El Estado es el encargado de verificar el cumplimiento de dicho mandato, es decir es su garante.
El contenido del contrato requería a la escuela transmitir valores y creencias que legimimaran el orden económico ysocial, que transmitiera saberes laborales, y que creara condiciones para otros saberes ligados al desarrollo social.
Desde su origen la escuela tuvo un contrato paradójico, porque por un lado proponía borrar las diferencias sociales, y por el otro instaurar una desigualdad en posiciones sociales y laborales.

En lo que hace a la creación de un orden social más justo, la escuela republicana surgió como una institución revolucionaria; este potencial de 'creación de un orden distinto' será un rasgo de identidad originario de la institución escuela. Por ese rasgo, la escuela está siempre en el centro de discusión política, y por ese rasgo 'se espera' que la escuela opere transformaciones sociales.
Sin embargo, la escuela es una institución atravesada siempre por dos tendencias: perpetuar el orden establecido, y modificar ese orden (tendencia reproductivista o conservadora, y tendencia innovadora).

CURRICULUM PRESCRIPTO: Es un organizador institucional porque organiza los procesos de distribución de saberes. Por ejemplo, un currículum que procura una distribución más equitativa de saberes tiende a reforzar las tendencias a la equidad y a la igualdad social, en oposición a otros curricula que acentúan las diferencias sociales.
Hoy en día, el sistema educativo atraviesa una crisis, que se expresa en una ruptura contractual, o ruptura del contrato, por parte de la sociedad y también de la escuela: hay un mutuo incumplimiento del contrato fundacional. Por ejemplo, el Estado desatiende económicamente a la escuela, y la escuela puede innovar oponiéndose al orden establecido.

HACIA UN NUEVO CONTRATO: Se hace necesario recrear las cláusulas contractuales que comprometen mutuamente a sociedad y escuela mediante la especificación de deberes y obligaciones de cada una, una tarea de construcción social que no puede ser abordada solamente por las instituciones escolares. El nuevo contrato debe especificar las funciones que competen a la escuela, y no incorporar otras funciones que el Estado le fue dando como proveedora de alimento, como instrumento de obediencia, etc.

CAPITULO 2: LA CULTURA INSTITUCIONAL ESCOLAR

CULTURA INSTITUCIONAL: Cualidad relativamente estable, producto de las políticas que afectan a esa institución y de las prácticas de sus miembros. Es el modo en que ambas son percibidas por éstos últimos, dando un marco de referencia para comprender las situaciones cotidianas, orientando e influenciando las decisiones y actividades de quienes actúan en ella.
Toda cultura halla su sustento en un imaginario institucional.

IMAGINARIO INSTITUCIONAL: Es el conjunto de imágenes y representaciones, generalmente inconcientes, que, producidas por cada sujeto y por cada grupo, se interponen entre el productor y los otros sujetos tiñendo sus relaciones, sean estas sociales, o de vínculos con el conocimiento.
Este imaginario adquiere características particulares en cada institución, y se refleja en el modelo de gestión que esa institución utiliza.
Los modelos de gestión resultan de la articulación de una propuesta del directivo con el ajuste más o menos logrado del resto de los miembros. Recordar que 'gestionar' es dar los pasos necesarios para conseguir algún resultado.

La institución escolar como una cuestión de familia.- Basado en un modelo de gestión familiar. No existe una clara división de tareas, jerarquización y correlación de las mismas, como consecuencia de lo cual los roles no tienen una clara misión o función, las que en general aparecen como muy generales, abstractas y poco definidas.

Hay pocos y precarios canales de comunicación institucionalizados para permitir el flujo de información intra e inter-institución. Por ello, los componentes aparecen como elementos dispersos que no alcanzan a formar un sistema. El régimen aditivo alienta un 'saber-hacer' renuente a innovaciones y novedades. No se recurre al marco normativo, en particular al currículum prescripto para establecer derechos y deberes de las partes, y por ende no hay una clara asignación de responsabilidades.

TIPOS DE CULTURAS INSTITUCIONALES ESCOLARES 
Hay tres tipos: la institución escolar como una cuestión de familia, como una cuestión de papeles o expedientes, y como una cuestión de concertación.
La institución escolar como una cuestión de familia.- Basado en un modelo de gestión familiar. No existe una clara división de tareas, jerarquización y correlación de las mismas, como consecuencia de lo cual los roles no tienen una clara misión o función, las que en general aparecen como muy generales, abstractas y poco definidas.

Hay pocos y precarios canales de comunicación institucionalizados para permitir el flujo de información intra e inter-institución. Por ello, los componentes aparecen como elementos dispersos que no alcanzan a formar un sistema. El régimen aditivo alienta un 'saber-hacer' renuente a innovaciones y novedades. No se recurre al marco normativo, en particular al currículum prescripto para establecer derechos y deberes de las partes, y por ende no hay una clara asignación de responsabilidades.

La institución escolar como una cuestión de papeles.- Su modelo de gestión es tecnocrático. Son instituciones burocratizadas que enfatiza procesos racionales, sobre todo la descomposición racional de tareas. El grupo humano está enmarcado en una estructura técnica, generalmente el organigrama de funciones. El currículum se aplica estrictamente pero en forma repetitiva año tras año, por lo que resulta ineficaz.

La institución escolar como una cuestión de concertación: El modelo de gestión profesional admite que los individuos tienen intereses, propósitos y objetivos diferentes. En consecuencia aquellos que la conduzcan tendrán que equilibrar y coordinar la diversidad de intereses a fin de que los individuos puedan trabajar juntos en las tareas sustantivas de la institución y en el cumplimiento del contrato fundacional. Reconocerán el 'pluralismo' institucional y desarrollarán una gestión pluralista donde se buscará, mediante la gestión de conflictos, que éstos favorezcan a la institución. El riesgo es la permanente consulta y deliberación.


CAPITULO 3: ACTORES, INSTITUCIONES Y CONFLICTOS

La negociación ocupa un lugar importante en la cultura institucional de concertación y en una gestión profesional. A diferencia del modelo burocrático donde el individuo es una pieza de una maquinaria, aquí son actores, protagonistas activos de la institución.

Relación de los actores con la institución: Está regida por leyes o reglas, las cuales son interpretadas de diversa manera por los miembros de la institución (ambivalencia objetividad-subjetividad), lo que explica el porqué de la necesidad de negociar. En el corazón de la relación de los actores con la institución se encuentran movimientos simultáneos y contradictorios de atracción y repulsión.

Actores y poder: Un actor o grupo de actores tiene PODER cuando tiene la capacidad de hacer prevalecer su posición en la vida institucional, de influír en la toma de decisiones, obtener reconocimiento, espacios, recursos, beneficios, cargos o cualquier otro objetivo que se proponga.

El poder no siempre está en la cúpula, ya que hay vínculos informales, y siempre se manifiesta a través de relaciones asimétricas. Las instituciones están atravesadas por diferentes CLIVAJES o zonas de ruptura o fractura, por ejemplo, puede haber una ruptura entre los agentes (directivos de la institución) y los usuarios (actores a quienes se intenta imponer disciplina). A su vez, dentro del grupo de agentes o de usuarios hay nuevos clivajes: las relaciones de poder están marcadas por estos clivajes o zonas de fractura.

Las fuentes del poder son: el conocimiento de la normativa, la posesión de medios de sanción, recursos económicos, acceso a la información, el control de la circulación de la información, la legitimidad de la autoridad formal, la condición de experto, etc.

Actores y conflictos: El conflicto es parte inherente del funcionamiento de toda institución. Estos conflictos pueden ser de dos tipos: previsibles e imponderables. a) Previsibles: son recurrentes, podemos anticipar su aparición, como por ejemplo los relacionados con los planos de clivaje. b) Imponderables: hacen irrupción y son novedosos. Pueden ser retroversivos, es decir proponer un retorno a etapas anteriores de la institución, o proversivos, proponer un proyecto innovador para la institución. En cualquier caso, la excesiva proliferación de conflictos puede poner en peligro la institución.

Los actores pueden adoptar cuatro grandes posiciones frente a los conflictos: 
1) Es ignorado (por ejemplo ignorar la mala calidad de la enseñanza en una escuela), 
2) Es eludido: se lo conoce pero no se lo explicita, con lo cual aparecen chismes, rumores, etc. 
3) El conflicto es redefinido y se disuelve: si modificamos el contexto, el conflicto puede evolucionar y disolverse. El conflicto no se resuelve, pero se aprende a operar a pesar del mismo porque se modificó el contexto. Otro caso es cuando el conflicto se origina fuera de la escuela, pero que aparece como síntoma en el interior de estas. Si se clarifican las razones de su emergencia en la escuela, se disuelve, pero no se resuleve. 
4) el conflicto se elabora y resuelve: mediante una negociación o concertación.

Instituciones educativas y conflictos


Encontramos aquí cuatro tipos de conflictos:

a) Conflictos en torno a la pluralidad de pertenencias: Pluralidad de pertenencia significa formar parte simultáneamente, dentro del mismo sistema, de distintos establecimientos desempeñando distintos roles y a veces en distintos niveles (alguien es docente en un lugar y directivo en el otro). Tanto actores como instituciones tienen o fomentan distintos grados de identificación, adhesión y pertenencia. Para evitar el conflicto el actor debe reacomodarse cuando pasa a cumplir otro rol en función del contrato institucional. La explicitación de los contratos facilita esta reacomodación.

b) Conflictos en torno a la definición del proyecto institucional: Suelen darse entre los mismos directivos cuando tienen diferentes proyectos, y muchas veces se traducen como conflictos entre grupos.

c) Conflictos en torno a la operacionalización y concreción del proyecto educativo: puede haber una coincidencia en los objetivos, pero no en el modo de llevarlos a la práctica.

d) Conflictos entre autoridad formal y autoridad funcional: Hay zonas de incertidumbre donde pueden entrar el conflicto ambos tipos de autoridad: la formal o legitimada, y la informal o funcional.


Madgalena, N. - Acerca del nacimiento del psicoanálisis



1-            Cimientos del edificio teórico psicoanalítico

La influencia de Jean Martín Charcot (1825-1893)
En la década de 1.880 Jean Martín Charcot, un eminente médico y profesor de Neuropatología en Paris, estaba dedicado al estudio de la nosografía y desempeñaba su labor en uno de los departamentos de la “Salpêtriere”, donde funcionaban institutos científicos anexos. Se trataba de un  edificio construido en el siglo XVII  -en principio había sido una salitrería y posteriormente un asilo para mujeres ancianas -ahora albergaba a pacientes con enfermedades nerviosas, conservando la edificación el nombre de su origen.
Aplicado al trabajo clínico, se manifestó  en contra de los excesos de la medicina teórica señalando en cierta oportunidad en que recibiera objeciones a sus planteos: “la teoría es buena pero eso no impide que las cosas sean como son” . Esta reflexión mostraba que el contexto teórico de la época no podía dar explicación a ciertos fenómenos patológicos que en la clínica se ponían en evidencia.
Se consagró al estudio de la histeria y enseñó a reconocer sus síntomas, consiguiendo demostrar una regularidad allí donde los observadores menos atentos sólo hallaban simulación  y episodios absurdos.
Consideró preponderantemente los factores genéticos como causa de esta patología, en cuyo caso la denominó histeria heredada, diferenciándola de la histeria adquirida cuya causa adjudicaba a factores traumáticos.
Patología                             Etiología
Histeria heredada               factores genéticos
Histeria adquirida               factores traumáticos


Respecto a la histeria adquirida señaló que un trauma físico grave en una parte del cuerpo – como un golpe en la espalda que afectó un brazo- contingentemente podía quedar enlazado con la representación de temor a la pérdida de la vida, de la cual el afectado nada sabía ni tenía manifestaciones inmediatas.
Luego de un tiempo podía aparecer, en esa parte del cuerpo que fue afectada por el golpe, una parálisis en medio de  mucha agitación y conmoción anímica, lo que permitía vislumbrar que internamente se reproducía la escena del incidente.
Charcot demostró que si se repetía bajo estado hipnótico la misma representación, se alcanzaba idéntico efecto. El procedimiento consistía en sustituir el trauma por cierta sugestión verbal –por ejemplo “tu brazo está inmóvil”- siendo equiparable el estado hipnótico, al estado mental particular en el que se encontraba durante el trauma. Determinado recuerdo podía manifestarse mediante fenómenos corporales sin que el sujeto sepa la razón ni pueda hacer nada para evitarlo.
Con estas comprobaciones consiguió otorgar a la histeria el crédito que no tenía al considerarse sus exteriorizaciones durante el medioevo, obra del demonio y posteriormente,  como producto de la simulación.
En síntesis, después de distinguir las parálisis orgánicas de las parálisis histéricas, y de conseguir reproducir a éstas artificialmente a través de la hipnosis, demostró que se producían por efecto de ciertas representaciones que habían comandado al paciente: el demonio había sido sustituido por la representación psicológica. No se circunscribió a las parálisis sino que también trató padecimientos musculares y dolores que surgen en la histeria traumática, aunque no investigó otros síntomas ni tampoco aquellos que aparecen en histerias no traumáticas.
Charcot tuvo una fuerte gravitación en las ideas de Freud, quien a través de una beca que obtuvo en 1.885, viajó a Paris para ponerse en contacto con este maestro. 
Lo más llamativo que recoge de Charcot recorre tres ejes:

  1. La demostración del carácter genuino de los fenómenos histéricos – Existencia de histerias funcionales, sin sustrato anatómico.
  2. La constatación de la histeria en varones- Existencia de histeria masculina-.
  3. La provocación de parálisis histéricas por hipnosis, es decir que no sólo se podían cancelar las parálisis sino también crear el fenómeno por hipnosis.
Estos exponentes artificiales ostentan las mismas características que los espontáneos originados por un trauma.
Al constatar que el factor traumático presente en la histeria adquirida,  hacía surgir la representación vinculada al dolor anímico, infirió Freud que la génesis de los síntomas histéricos se  hallaba en la vida psíquica.
Había llegado a Paris con un marcado interés en la anatomía del sistema nervioso y regresó a Viena compenetrado con los problemas de la histeria y el hipnotismo, es decir que su atención se desplazó desde la neuropatología a la psicopatología   por lo que renuncia a las enfermedades nerviosas orgánicas. Esto lo lleva a intentar especializarse en el método hipnótico a través de las presentaciones de Bernheim en Nancy- Francia- en 1.889.
Investigar acerca de este método le permite descubrir que existen potentes procesos anímicos que están velados a la conciencia. Aunque esto no era totalmente novedoso para él, sino sólo una significativa confirmación de algo que había vislumbrado por una comunicación que recibió de Joseph Breüer, antes de su viaje a Paris.

La influencia de Josef Breüer (1842-1925)
Freud conoció a Breüer en el laboratorio de Brücke - director del Instituto de Fisiología de Viena- al cual había concurrido desde 1.876 a 1.882-. Aquel le informó sobre un caso de histeria de etiología no traumática, que trató durante 1.880-82. Se trataba de una joven cuyos graves síntomas se originaron  a partir de intensas vivencias que debió sofocar mientras cuidaba a su padre enfermo. Mostraba un cuadro de parálisis con contracturas, perturbaciones del lenguaje y de la visión, estados de confusión psíquica e inhibiciones y otras alteraciones motoras y sensitivas.
El procedimiento que empleaba Breüer consistía en llevar a la paciente a un estado de hipnosis profunda para pedirle que expresara en esos momentos los pensamientos y fantasías que la desazonaban y perturbaban.
Cuando Freud vuelve a ponerse en contacto con Breüer inicia una serie de  observaciones sobre datos de sus pacientes, en base a los antecedentes que recibiera de su colega, orientados a la exploración del surgimiento de la enfermedad. En estado hipnótico se lograba despertar el recuerdo de ese momento en que el síntoma apareció por primera vez, por lo que halló una conexión entre la vivencia ocasionadora y el síntoma, que con frecuencia era bien nítida y otras, estaba desfigurada y se reducía a un vínculo simbólico como puede ser un puente verbal.
Cada uno de los síntomas así tratados, desaparecían sin regresar cuando se lograba la evocación de aquel  suceso y el afecto que le acompañaba, todo lo cual era expresado en palabras- talking cure”- según la propia expresión de la paciente de Breüer -Anna O- .
En su momento el síntoma histérico se había originado porque el afecto- noción cualitativa del monto de energía psíquica- correspondiente  a una vivencia traumática, había sido desviado de su elaboración normal, consistente en  la descarga, y conducido  por un camino incorrecto, resolviéndose en inervaciones somáticas: el afecto no liberado era depositado en un órgano doliente.
Respecto de la vivencia que provocó el trauma psíquico, en su publicación conjunta “Estudios sobre la histeria”, Freud y Breüer señalan: “En calidad de tal obrará toda vivencia que suscite los afectos penosos del horror (…); y, desde luego, de la sensibilidad de la persona afectada (…) dependerá que la vivencia se haga valer como trauma”   
En el trayecto de estas investigaciones surgió  la pregunta sobre el motivo por el cual ese recuerdo no terminaba desgastado y en cambio producía efectos tan vivos. Se inquirió  que frente a ese suceso que tanto conmocionó al sujeto, éste no reaccionó, no hubo un  drenaje del afecto turbador.
Siempre es posible la descarga a través de una acción, porque el aumento de excitación se produce por vías sensoriales y la disminución por vías motoras. Aunque hay un sustituto de la acción que es la palabra, pudiendo mediante ésta abreaccionar o aligerar tal afecto.
Cuanto más intenso es el afecto que tiñe la vivencia, mayor es  la necesidad de drenaje motor. Aunque también puede ser que el recuerdo de una vivencia penosa quede asociado a otra que la compensa, como es el caso de un accidente que queda enlazado a la idea del rescate con el alivio que comporta. Otras representaciones contrapuestas que disminuyen la excitación provocada por el suceso, podría ser la consideración sobre la propia valoración del afectado y la ínfima tasación del ofensor.
Si se tramita de algún modo, el afecto pierde intensidad y el recuerdo se diluye, pero cuando nada de esto sucede,  o la reacción fue insuficiente se hace necesario, según la descripción de Breüer, que el afectado vuelva a vivenciar por segunda vez esa experiencia por medio de la hipnosis para completar la reacción. “(…) se aligera del afecto de la representación, que antes estaba por así decir estrangulado, y con ello se cancela el efecto de esa representación.” 
Con este método, designado catártico por Breüer, - del griego catarsis es purga, purificación- , se podía indagar sobre la historia y el origen del síntoma a cancelar, porque en estado despierto el sujeto no lo recordaba o sólo lo hacía en forma muy incompleta.
Tales sintomas habían aparecido como sustitutos de pensamientos, impulsos o afectos sofocados y al recordarlos alucinatoriamente – fenómeno por el cual se cree vivenciar el suceso- se hacía llevar a cabo el acto sofocado antaño, logrando la remisión de los síntomas.
Durante mucho tiempo Freud aplicó este método y recogió gran cantidad de material de observaciones que posteriormente fueron publicadas.
Sin embargo, Freud descubrió, en relación a su experiencia en la clínica, que en la producción de los síntomas no ejercían igual eficacia las excitaciones afectivas de cualquier naturaleza, sino aquellas que son de naturaleza sexual. 
Más allá de la histeria examinó casos que especificó bajo la denominación de Neurastenia y de Neurosis de Angustia, reuniendo ambas con la designación de Neurosis Actuales.
Hallando que en todos los casos había perturbaciones en la vida sexual y que una vez restablecida la función sexual normal, se obtenía una llamativa mejoría en los afectados. Luego discierne que en las Psiconeurosis en general – clasificación que establece en 1.894- y en otras patologías, se observa esta constante en cuanto a la función sexual perturbada.
La etiología sexual fue rechazada por Breüer y también por la Sociedad de Medicina. Breüer sostenía una etiología fisiológica  para la histeria, afirmando que se producía una escisión de la conciencia con la consiguiente inclinación a disociar. Consistiendo en estados transitorios de alteración de la conciencia, llamados estados hipnoides en los que las representaciones eran intensas y  el afecto pleno, pero se mantenía cerrado el intercambio asociativo con el resto del contenido de la conciencia.
Si los estados hipnoides preexistían a la contracción de la enfermedad con sus manifestaciones, se trataba de una histeria de predisposición. En cambio si ese fenómeno no preexistía e irrumpía un trauma y una posterior sofocación del afecto, se producía eventualmente, una escisión de un grupo de representaciones, tratándose de una histeria adquirida.
Histeria de predisposición:       Estados hipnoides preexistentes a los síntomas
Histeria adquirida:                    Estados hipnoides no preexistentes

Breüer estableció que lo sexual tenía una importancia pareja con las demás excitaciones afectivas, estando en un mismo nivel. Los estados hipnoides impedían la descarga de las excitaciones, es decir la elaboración normal de los procesos psíquicos.
Freud  sostuvo una etiología sexual de las neurosis, afirmando que la escisión anímica era producida por  un juego de fuerzas opuestas- deseos y defensas contra esos deseos- que impedían la descarga del afecto acumulado. En el caso de una histeria de conversión la energía no liberada se asentaría en un órgano, lo tornaría erógeno.
Breüer          Etiología fisiológica            Estados hipnoides          Histeria Hipnoide
Freud            Etiología sexual             Juego de fuerzas opuestas   Neurosis de Defensa

2- Inicios del edificio teórico Psicoanalítico
A partir de lo anteriormente descripto, prosperaron grandes diferencias teóricas con Breüer, lo que determinó una clara  bifurcación en sus caminos. Freud abandonó el método hipnótico al servicio de la catarsis porque aparecieron importantes limitaciones en su empleo y eficacia e implementó durante un tiempo, el método de  presionar la frente del paciente – práctica que tomó de Bernheim- al tiempo que lo inducía a recordar. De su experiencia se desprendía que los pacientes sabían aquello que sólo la hipnosis o la presión sobre la frente, les volvía accesible a la conciencia.
Ese saber, por ser displacentero, había sido olvidado imponiéndose una resistencia al recuerdo. Esta repulsa quedaba oculta con el empleo de la hipnosis, por así decir, se desplazaba hacia un costado. “La hipnosis encubre a la resistencia; vuelve expedito un cierto ámbito anímico, pero en cambio acumula la resistencia en las fronteras de ese ámbito (…) 
Las representaciones displacenteras habían sido expulsadas o se les impedían el acceso a la conciencia y esa fuerza de desalojo se oponía a la insistencia de contenidos  inconcientes  que pujaban por acceder a la conciencia, tratándose de un juego de fuerzas en oposición.
Para ilustrar esa fuerza de desalojo tomaremos el símil que nos ofrece Freud en “Cinco Conferencias sobre Psicoanálisis”, mostrándonos la relación entre la resistencia y la represión.
Describe una sala con un auditorio atento a las palabras del conferencista, pero surge alguien desde el público que alborota repentinamente e interrumpe la tarea, por lo que se levantan algunos colaboradores y lo retiran, llevándolo  hacia la salida. Una vez desalojado el bullicioso, el conferencista continúa con su exposición y los colaboradores refuerzan la puerta para impedir que vuelva a ingresar, encargándole al portero que lo controle para mantenerlo fuera del recinto.
El desalojado es el paradigma de lo reprimido, siendo  el portero el que opone una resistencia dispuesta por el conferencista quien figura el yo como instancia, desde donde parte la orden para que aquello displancentero para la conciencia sea expulsado y no se admita nuevamente. Sólo que no se trata de lugares físicos, ni hay personajes en pugna, sino de formas de trabajo que diferencian sistemas psíquicos con leyes propias de funcionamiento.
Agrega en este mismo texto, que puede suceder que el perturbador desalojado insista con acceder a la sala y desde la puerta provoque un escándalo mayor que el que causó cuando estaba adentro. Entonces aparece un mediador que habla con el revoltoso y lo persuade de que debe calmarse y ser discreto para lograr el permiso de ingreso, por lo que el conferencista cancela la orden de desalojo. Mostrando calma y compostura, se torna irreconocible para lograr su meta de acceso. He ahí el análogo del síntoma, que como efecto de compromiso entre sistemas alcanza tras largo rodeo, la satisfacción buscada.
El yo se defiende del esfuerzo de asalto de lo reprimido inconsciente, sin embargo ese contenido reprimido puede obtener una satisfacción sustitutiva logrando así, hacer fracasar parcialmente a la represión. Los síntomas constituyen esas satisfacciones sustitutivas que se vuelven irreconocibles porque están desfiguradas, estableciendo una transacción entre fuerzas opuestas: moción de deseo inconsciente y resistencia del yo.


Sinopsis
A modo de revisión dispondremos de un esquema comparativo de metodología de trabajo entre Freud y los antecesores que hemos destacado en el presente escrito.
                            Método                                                Meta
Charcot            Hipnosis                            Dar una orden o prohibición sugestiva
                                                                      para provocar o cancelar síntomas.
Breüer              Hipnosis al servicio           Abreacción del afecto atascado.
                            de la catarsis. 
Freud               Asociación Libre                Descubrir las represiones.

Construcción y articulación teórica
El concepto de represión es central para el nacimiento del psicoanálisis, cuyo  objeto de estudio es el inconsciente. A partir de dicho concepto, toman su lugar los demás componentes de este cuerpo teórico. El descubrimiento de las represiones, permitió junto a todo el andamiaje teórico forjado, el pasaje del dispositivo catártico al psicoanálisis, al sustituir el método hipnótico o la presión sobre la frente por la asociación libre, con la observancia de la regla fundamental: “Usted observará que en el curso de su relato le acudirán pensamientos diversos que preferiría rechazar con ciertas objeciones críticas. Tendrá la tentación de decirse: esto o estotro no viene al caso, o no tiene ninguna importancia, o es disparatado y por ende no hace falta decirlo. Nunca ceda usted a esa crítica; dígalo a pesar de ella (…)”  
Para que un contenido inconsciente se hiciera consciente, había que vencer resistencias que ya una vez habían actuado sobre ese material reprimiéndolo, correspondiendo al analista detectar estas resistencias debiendo operar a través de la interpretación.
Esto permitiría el establecimiento de la transferencia –actualización de vínculos infantiles con el analista- sin la cual el tratamiento no sería posible, aunque puede funcionar como el principal obstáculo cuando se torna hostil.
Sus indagaciones lo condujeron a hallar en las asociaciones de los pacientes una remisión sorprendentemente frecuente a escenas de la vida infantil con contenido sexual, por lo que la transferencia misma tomaría ese tenor. Freud reflexiona sobre este tema señalando que es llamativo que algo tan evidente como la sexualidad infantil, se halla soslayado hasta el presente de modo contundente y conjetura sobre los posibles motivos de esta falta de atención de los autores.
Comprobó que habitualmente los pacientes reanimaban vivencias infantiles cuyo contenido era la seducción sexual por un adulto y que tales escenas en realidad, nunca habían ocurrido existiendo sólo en el ámbito de sus fantasías. No obstante dichas fantasías mantenían una urdimbre incuestionable con los síntomas, precisando que para las neurosis cobran mayor valor la realidad psíquica que la realidad empírica.
Con la asociación libre y la interpretación Freud demostró que los síntomas tienen un sentido, que es prohibido y de naturaleza sexual, y por tal motivo, reprimido.
La captura del sentido perseguía que la represión quedara cancelada y relevada por un juicio o apreciación que aceptara o no, aquello que fuera expulsado anteriormente, pero en ambos casos se restablecería el contacto entre el afecto y la representación para su tramitación normal. Puede ser que haya sido reprimido un deseo, que al devenir consciente dentro de un análisis, sea aceptado en parte o en su totalidad, o quede libre de objeción por ser elevado a una meta superior, o de lo contrario se acepte que el rechazo es justo.
Esta indagación sobre fenómenos tan enigmáticos, lo guiarán en el propósito del análisis de los sueños considerados como productos no arbitrarios, es decir, también provistos de un sentido. El procedimiento de la interpretación de los sueños se constituye por lo tanto, en uno de los pilares fundamentales de la labor para revelar lo inconsciente: “La interpretación de los sueños es en realidad la vía regia para el conocimiento de lo inconsciente, el fundamento más seguro del psicoanálisis y el ámbito en el cual todo trabajador debe obtener su convencimiento y su formación” 
En la misma serie de los síntomas y los sueños, va a ubicar a los actos fallidos, el chiste, y el lapsus, concluyendo que estas formaciones demuestran la existencia del inconsciente, el cual no se muestra en forma directa sino a través de estos efectos sobre la consciencia que son interpretables e ingresan en el campo discursivo.